Comemos en los cerros, caminamos, hacemos puentes, todo siempre en plural
Somos una tribu de animales animales blandos y carnosos, no tenemos garras como los pumas, o venenos como las serpientes. Solas somos débiles. Pero nuestra fuerza es como la de la hormiga.
Una sola hormiga es débil y muere en soledad, pero juntas son fuertes, capaces de trabajar y cuidarse en conjunto. Así somos nosotras, si alguien enferma la ayudamos, si nuestra presa es muy grande nos coordinamos para vencerla, si hace frio entre todas creamos ropas, una seca las pieles, otra crea las agujas, otras preparan el fuego y entre todas tejemos, tejemos y tejemos hasta todas tenemos ropa.
Si una de nosotras tiene que pelear contra un oso, el oso nos matará, si dos de nosotras tenemos que enfrentarnos a dos osos, los osos nos matarán, pero si 30 de nosotras tenemos que pelear contra 30 osos, siempre ganaremos. Porque los osos no saben usar la fuerza de las hormigas, nosotras sí.
Si un oso pierde sus dientes morirá de hambre, porque otros osos no cuidarán de él, pero si una de nosotras pierde sus dientes, nosotras la cuidaremos, porque la única forma de ser fuertes es estando juntas... como las hormigas.
Entendemos que sin el grupo somos débiles, por eso buscamos la felicidad del grupo, aunque no siempre lo logramos y nos peleamos, pero eso está bien, porque así nos conocemos más y somos más fuertes.
Nuestro hogar
La región de los cerros es nuestro hogar y el lugar que entendemos y conocemos mejor, desde las zonas más planas hasta los rincones más inaccesibles, desde el bosque de hongos hasta las laderas donde las crías pueden jugar tranquilas.
Compartimos estos cerros con las mazacoatas, los coyotes, los mapaches, los venados y los tlacuaches. Nuestros cerros están muy tupidos de árboles gracias a las lluvias y al rio que desciende de la montaña humeante, su agua es fresca y es un muy buen alimento para los árboles, sobre todo para los que crecen sobre las rocas.
La región de los cerros terminan en el mar de pasto, el mar de pasto merece mucho respeto, nos da material, abrigo y comida pero en un abrir y cerrar de ojos te puede quitar una amiga. En dirección opuesta al mar de pasto está la dirección negra, los árboles por allá son más pequeños y el suelo es más duro, aunque allá hay más lagos, y al centro de esos lagos hay un lago tan grande que parece un mar. La gente de esa región habla otros idiomas, pero nos solemos entender en un idioma que todos hablan, y que pocos hablan bien en esta región, aunque si lo intentamos, nos entendemos.

Pero el idioma del gran lago no es importante, lo más importante, como decían nuestras mayores, es saber de qué comemos. Nosotras somos muy amigas de la fruta, frutas amarillas, frutas naranjas, frutas blandas, frutas con espinas, frutas duras y frutas verdes, uy esas frutas verdes que sabrosas son, con sus grandes huesos y sus pieles negras. Las madres de las madres de las madres de las madres, de las madres, de nuestras madres aun comían perezosos gigantes, pero nosotras nunca hemos visto uno; pero aun así conocemos la fruta que comían, que sabrosas son. También comemos peces, jumiles, iguanas, tapires, calabazas, chayotes y chapulines, y nos enchilamos con los frutos de los arboles amarillos. Fermentamos aguas cuando estamos en el ciclo de las fiestas, y también fermentamos aguas cuando queremos divertirnos.
Molemos raíces y los comemos con plantas también. A veces hacemos festines cuando cazamos a un tapir muy gordo, calentamos piedras en el fuego y lo enterramos durante buena parte del día para disfrutar su suave carne, y si nos sobra mucha carne la secamos al sol, tener carne seca en reserva siempre es una buena idea, ya sea para comer cuando sales a explorar o para regalar.
Nuestro día se divide en 5 o 6 partes, aunque dependiendo de la época del ciclo nuestras actividades cambian. Ahora estamos en el ciclo medio, y es día de búsqueda así que empezamos el día muy temprano, antes de que el sol se vuelva muy pesado. Salimos de la zona de los arboles que crecen en las piedras para ir a recoger comida, es temporada de raíces, aprovechamos para ir a recoger fruta y si encontramos alguna iguana distraída tomando el sol, es buena época también porque suelen tener huevos, hacemos unos calditos de iguana muy buenos en esta época del ciclo.
Cuando recogemos la suficiente comida volvemos a donde está el resto, este día trabajamos muy duro, pero la comida nos suele durar unos días así que podemos recuperar las fuerzas. Este es el segundo momento del día, el regreso, hay días en los que hay regreso, y otros en los que no. El regreso es divertido porque contamos anécdotas de las cosas que vimos, a quienes nos encontramos y de quien nos escondimos. Es muy importante saber cuando esconderse y cuando saludar, hablamos bastante de cuándo es el mejor momento de saludar y el mejor momento para esconder, es de lo segundo que más hablamos, de lo primero, obvio es la comida, qué fruta es la más dulce y por qué, qué raíz es la más sabrosa y quien se come la última pepita de chayote. Si alguien quiere alardear de que trajo más comida para el resto en el segundo momento, usamos nuestra arma más poderosa para ponerla en su lugar: Nos reímos. La risa nos permite equilibrar los egos, si alguien acumula mucho ego puede sentirse superior al resto, y eso es muy peligroso, por lo que tenemos que usar la risa para drenar ese ego, además la pasamos bien, entre todas nos pasamos horas buscando el apodo que va a drenar el ego de la engreída, el gusto dura poco y las risas duran mucho, asi que le gente suele ir con mucho cuidado antes de alardear. El tercer momento es para preparar la comida, preparar la comida es algo que hacemos casi todos los días, y también es un momento muy bueno, porque es cuando cantamos con voces muy agudas, ponemos voces muy agudas para ver quién se rie primero, cuando preparamos la comida es un buen momento para hablar de la comida. Luego el cuarto momento es cuando por fin comemos, cuando comemos hablamos de las mejores estrategias para esconderse, hablamos con todo lujo de detalle cuál es el tipo de situación en el que te tienes que esconder de los otros grupos que viven más allá del mar de pasto, algunos de esos grupos son amistosos y otros no tanto, por eso es importante saber cuándo saludar y reglar un poco de carne secada al sol, y cuando es indispensable esconderse. Después de comer llega la parte más tranquila del día, nos vamos a mojar los pies al rio, nos limpiamos y acariciamos las unas a las otras, nos relajamos y nos tocamos para hacer nuestros lazos más sólidos. Cuando acabamos estos rituales nos vamos para dormir, siempre hacemos turnos para esto, unas vigilan el fuego y otras duermen, dormimos a la luz de las estrellas, y cuando la estrella gris está en lo más alto despertamos para el sexto momento, ahí es cuando aprovechamos para hacer los cantos con voz grave, aquí nos contamos en voz baja las historiascanto más especiales de todas, todas quieren escuchar las historiascanto de nuestras ancestras.
Convivimos con nuestros ancestros, en nuestras casas y en nuestras comidas, les damos su lugar y les pedimos su consejo. La madre de la madre de nuestra madre es la consejera principal, se llama 7 venado y es la que nos permite comunicarnos con los jaguares cuando hay problemas importantes como el color en el que tenemos que pintar en las paredes de la cueva del rio o maldecir a la que se comió la última pepita del chayote, maldecir no mucho, porque comerse la ultima pepita de chayote es grave, pero no tan grave.
Dormir siempre va acompañado de despertar, ver las estrellas y dependiendo del día observar o hacer historiascanto y observar y luego volver a dormir, el último momento del día es cuando nos vamos a dormir después de despertar, nos dormimos en la madrugada para recuperar las energías para el día siguiente.
Pero como dije, estas divisiones del día dependen mucho de qué parte del ciclo estamos, cuando llueve mucho tenemos que estar preparadas para construir las casas grandes, somos un grupo de varias almas y necesitamos un espacio grande para poder dormir de manera cómoda y no pasar mucho calor... ni frío. Y ciertas temporadas solemos hacer excursiones a la laguna en la dirección de las espinas, tenemos otros cerros cerca pero es buena idea dejar que la tierra se recupere de vez en cuando para tener mucho durante las malas épocas, no le podemos pedir al cerro todo el tiempo, a nadie se le puede pedir todo el tiempo, es necesario dejarnos descansar. La laguna de la dirección de las espinas es bastante grande, aunque no es tan grande como el lago del centro. Pero aun así es bastante grande, y muchas tribus aprovechan para intercambiar carne seca, pieles, frutas, caparazones de armadillo, tambores de piel de tapir, maderas medicinales que crecen en nuestro cerro y lo más importante: piedras e historias. No sabemos qué es más importante si una piedra bien labrada o una historia, ambas se gastan pero una buena historia puede cobrar vida si encuentras a alguien que no la haya escuchado, y una piedra una vez se rompe solo queda el recuerdo de lo bonita que era, aunque muchas de estas piedras como son regalos tan bonitos que las dejamos en manos de 7 venado, ella siempre es la que cuida mejor de las piedras y los caracoles que intercambiamos en la laguna.
Otra cosa que amerita el viaje a la laguna del las espinas, es que ahí podemos recoger tequesquite, esta piedra además de ser un ingrediente muy valioso, es muy necesario para la creación de las telas que le gustan tanto a 7 venado.
Cuando el grupo se aburre mucho a veces planeamos un viaje para descubrir zonas que hemos escuchado en las historias de las gentes con las que nos reunimos en la laguna del tequesquite. Estos viajes a veces nos traen de vuelta a nuestro cerro, o a veces pasamos un ciclo fuera para tener más historias que contar.
En nuestra tribu tenemos algunas crías, las crías son de todas, no importa quién las haya parido, los hombres y las mujeres, se encargan de darles de comer, mantenerles limpios y apaciguar sus lloros, sobre todo cuando estamos cerca del mar de pasto, es mejor ir al mar de pasto en silencio.
Pero no todo son cerros y lagos
Los festejos de la temporada seca nos llaman a trabajar en alguno de los puentes comunales que tenemos entre la zona de los cerros, estos puentes nos ayudan a rodear el mar de pasto, evitar las rutas más peligrosas y estar más conectadas con otras tribus de las comunidades de los cerros.
Estar al lado del mar de pasto nos ayuda a tener mucho material durante la época seca para construir estos puentes, nos reunimos la gente de los cerro para procesar el pasto seco.
Cortamos gran cantidad de pasto, y trenzamos pasto entre todas, por la noche aprovechamos para compartir historias y compartir fermentados. Hacemos largos lazos que después trenzamos en lazos más gruesos, como somos muchas personas trabajando, podemos acabar este trabajo tan duro en pocos días.
Luego empieza la fiesta del fuego, cuando renovamos las partes del mar de pasto más cercanas a los cerros, aprovechamos estos fuegos para cazar y para tener más espacio para los arboles de frutas y las calabazas, aunque cada año las mareas del mar de pasto se los vuelven a comer.
A veces nos reunimos con las otras comunidades para reparar caminos o mejorar los diques del río, o plantar más árboles, pero lo que es seguro es que cada año necesitamos cambiar los puentes... cualquier excusa es buena para beber fermentados, drogarnos y convivir en orgías o riendo. Hay mucho trabajo pero también hay buenos momentos.


