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from itziar

La primera vez que intenté en serio arreglar una prenda fue en octubre de 2024, inspirada por Ondiz, que primero compartió su experiencia en Mastodon y después, cuando le hice preguntas, me la describió paso a paso, con enlaces a vídeos y tutoriales. Aunque mi resultado no tiene ni punto de comparación con el suyo, le estoy muy agradecida porque me plantó una semillita que poco a poco echó raíces y que ha acabado floreciendo en este blog.

La idea era arreglar la entrepierna de unos pantalones de una manera visible con la técnica sashiko. Primero probé con un pantalón viejo que no me importaba mucho destrozar y, como no tenía mucha fe en mis habilidades, no me molesté en comprar los materiales adecuados, sino que usé una tela que tenía por casa y aguja e hilo normales.

Foto de la parte trasera de unos vaqueros viejos, con un agujero bastante grande a cada lado de la entrepierna.

El resultado, como veis, fue bastante lamentable:

Foto del interior de un lado de la entrepierna, que tiene puesto un parche de tela azul oscura sujeto y decorado por unas puntadas de hilo azul más claro, que deberían formar una cuadrícula de cruces pero ha quedado terriblemente irregular.

La zona «arreglada» vista desde fuera. Se nota que es un arreglo torpe y la tela ha quedado muy fruncida.

Un mes después lo volví a intentar con un pantalón que me importaba más porque era de mucha mejor calidad (un Levis que compré de segunda mano) y tenía los bolsillos más grandes que he visto nunca en unos vaqueros (sospecho que lo compré por error en la sección de hombres, lo que me lleva a la conclusión de que mi género es «persona con bolsillos»).

Foto de unos vaqueros con dos agujeros de diferentes tamaños a cada lado de una entrepierna.

Como quería que quedara bonito, esta vez sí que compré tela vaquera, aunque seguí usando la misma aguja y el mismo hilo de la ocasión anterior.

Foto de la entrepierna rota. He cosido con hilo azul claro alrededor de los agujeros.

Tardé unas dos horas y el resultado no fue ni de lejos perfecto, pero quedó mucho mejor que el primer intento:

La entrepierna rota. En uno de los lados, por fuera, hay un parche de tela vaquera un poco más oscura que la original, que está sujeto por un entramado de cruces de hilo azul. Aunque siguen sin ser perfectas, las cruces han quedado mucho mejor que la primera vez.

Ahora hay un parche a cada lado de la entrepierna, que cubren todos los agujeros. Se nota que las cruces son muy chapuceras, pero ya se ha demostrado que podría ser peor.

De todas formas, tendré que repasarlo porque, ahora que ha pasado algo más de un año, algunas partes se han soltado. ¡Ya os contaré las novedades!

#costura #sashiko #VisibleMending #pantalones #entrepiernas

 
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from e-pístola

Hola Leo: Ya sé que no sabes quien soy, pero necesitamos que transmitas el mensaje.

Aquí, en las estaciones periféricas, el tiempo va más despacio, o al menos, eso creemos. Nuestras eternidades pueden ser segundos en tu planeta.

Aquí, donde acaba la heliosfera, donde el cinturón de Kuiper se pliega, antes de llegar a la nube de Oort, la hemos encontrado. Encontramos aquello que vinimos a buscar. Después de tantas eternidades, por fin la vemos. Y ahí esta, sonriendo mientras nos mira. Sabiéndose inalcanzable.

Y nos habla. Sin código, sin canales, en el lenguaje del alma. Mensajes directos al corazón y a la razón. Y claro que sabemos que es ella. Sólo la esperanza puede transmitir de esa manera.

Por eso necesitamos que lo digas en las asambleas, que corra la voz, barrio a barrio, pueblo a pueblo. Que cada agrupación conozca y replique. Que toda alma libre del planeta sepa lo que nos dijo la esperanza, a las que fuimos a buscarla, a los confines del sistema solar.

¿Y qué nos dijo? Pues que no hacía falta. Que ella está aunque no la quieras ver. Que sus caricias y poemas están en tus adentros. Ella está, pero necesita que tus sensores quieran notar su vibración. Ella no riega el jardín pero enseña las flores. Ella no levanta puentes pero muestra el camino. Por eso humanes, aunque parezca que todo está perdido, aunque el mañana parezca el último de los días.

Mirad, mirad en los corazones, que allí ha estado siempre y seguirá estando mientras las personas sigan creyendo en la justicia, la paz y la libertad.

Leo, ya sé que la responsabilidad que te encomendamos es muy grande, pero confiamos en que puedas transmitir la esperanza.

Lucas Sánchez

desde el punto de observación más lejano del sistema solar
 
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from Komunikilo

¡Feliz año! Sus cuento qué he estado haciendo este año anterior y qué me gustaría hacer este que entra. Creo que me he flipado un poco, pero por desear que no quede.

2025

En resumen, durante este año publiqué un libro sobre comunicación y lo he presentado en dos eventos de forma presencial. También se hizo formación, se lanzaron los sellos de cultura libre, se crearon un dibu para promocionar el Fedi y un calendario muy fediversal.

Como colofón al proyecto “Aprender Juntas” del año anterior, vía Komun se cambió un mapa a OpenStreetMap. Además, se participó en el proyecto de La Furgo y se hicieron algunos retoques en el css para hacer más accesible el arkivo.

Sin ser mucho de numerologías, comentar que en el blog se publicaron un total de siete entradas y lo siguen vía Fedi 82 personitas. A todas ellas, gracias por el interés :)

Para más detalles, aquí un enlace al apartado de evolución del proyecto.

2026

Durante este año me gustaría tener la oportunidad de:

  • Ante todo, llegar a final de mes sin tanto estrés. Por pedir... Si conocéis alguna entidad con presupuesto y ganas de aprender para desaprender, he aquí un formulario de contacto.

  • Organizar un club de lectura para comentar el libro de comunicación. Todavía no sé muy bien cómo. Ideas no me faltan pero me preocupa la participación, así que dudo entre hacerlo sincrónico o asincrónico.

  • Volver a organizar el curso de esperanto. Esta vez me lo imagino mensual prorrogable con quedada presencial como guinda. En plan experimento de 1904, cuando se juntaron gentes de diferentes idiomas para ver si el invento funcionaba :)

  • Compartir maquetas hechas con Scribus para imprimir libros y fanzines. De momento, de libros, solo tengo una pero de fanzines tengo varias con resultados A5, A6, A7 y A8. Sería un gusto acicalarlas y compartirlas.

  • Que la categoría “Comunicaciones Libres” tenga más vida. Creo que el foro de Komun es un lugar ideal para debatir estos temas. ¡Venirsus!

  • Seguir manteniendo el blog. Con una publicación mensual me daría por satisfecha. Hay muchas entradas en la recámara pero si alguien cree importante que se escriba sobre algo en concreto, que contacte vía formulario.

  • Vender los libros que quedan: unos 50 de comunicación y unos 15 del esperanto.

  • Intentar crear y sostener una revista bilingüe. Me flipa la idea de escalarla horizontalmente pero me conformo con conseguir publicar un primer número.

  • Si más gente se motiva y se alinean los astros, volver a intentar crear una figura jurídica para impulsar la cultura libre. El sueño es una confederación internacional que se comunica libremente pero supongo que antes habrá que subir algún que otro escalón ;)

  • Al paso que voy, quizás encontrar el coraje para pedir donaciones.

Por un año con menos sufrimiento y más cultura libre.

Licencia de esta publicación

Resumen 2025 y proyección 2026 2026 por komunikilo.org bajo Licencia Art Libre LAL 1.3.

Redacción: @titi@bcn.fedi.cat

 
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from maleza

Hoy no llego a completar el contenido de esta entrada pero necesito la url para generar el qr que va en el zine. En reve se viene entrada con mucho material de referencia, reflecciones y consejos sobre el tema.

 
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from maleza

Esta entrada complementa el correspondiente zine. Versión para imprimir y plegar minizine: https://maleza.srht.site/laboratorio_002_colmena_keniana-Printable.pdf Versión para leer en digital: https://maleza.srht.site/laboratorio_002_colmena_keniana.pdf

Permapicultura

Hace algunos años, en un encuentro de semillas en Merlo San Luis, escuché por primera vez sobre permapicultura. Fué durante una charla ofrecida por un apicultor “convertido” de la zona completamente fascinado por sus virtudes.

Hasta ese momento mi interés por la apicultura era nulo. Muy cara, muy compleja, muy abusona, muy dependiente de insumos y herramientas industriales; sin embargo la permapicultura parecía resolver buena parte de mis peros.Otro agujero de conejo se habriría ante mi.

Pasé los años siguientes investigando y aprendiendo sobre el asunto; lo suficiente como para desencantarme un poco pero también como para apropiarme del recurso y, como es habitual en mi, conjurar un pastiche propio que me cerrara.

Simplificar más

Al profundizar un poco empezaron a aparecer, a mi criterio, algunas contradicciones. Resultó que la intervención en la colmena era mayor de lo que el marketing prometía, que la colmena propuesta había que encargarla a un carpintero y que el manejo todavía incluía traje, humo y fuerza para levantar cajones de 20kg.

Para mi concepto de solución sustentable, todo esto implicaba volver casi a foja cero con la diferencia de que ya estaba demasiado interesade para abandonar.

Fué entonces que me topé con la colmena keniana y todo encajó a la perfección. Si combinamos su diseño simple y replicable, sus cuadros livianos y el hecho de poder acceder a la reserva sin molestar al núcleo con la cosecha nocturna y la colonización voluntaria propuestas en la permapicultura el resultado es una práctica respetuosa, económica, sustentable e inclusiva.

La colmena keniana

Origen

La colmena keniana como la conocemos a través de internet es una sistematización basada en prácticas ansestrales. Resume en su sensillo diseño la sabiduría popular adquirida durante siglos de práctica sustentable.

Suele incluirse en catálogos de “tecnologías apropiadas” que los gringos insisten en recomendar para los países subdesarrollados. Al parecer diseñar soluciones radicalmente más estúpidas y menos sustentables es algo que la gente está obligada a hacer en el norte global.

Un refugio deseable

El principio es, como era de esperarse, bastante simple. Se trata de brindar un espacio deseable del tamaño adecuado para que los enjambres que naturalmente salen todas las primaveras en busca de un buén lugar en que construir su nuevo hogar lo elijan.

La experiencia ha demostrado que un cajón de alrededor de 1m de largo con algo de cera en el primer cuadro, a modo de invitación, basta.

Algo que aprendí leyendo sobre permapicultura es que los enjambres solían anidar en árboles ahuecados por impactos de rayos y que, dada la desforestación brutal que es firma del antropoceno, cada vez se les dificulta más encontrar espacios adecuados.

Puedo confirmar que en nuestro paraje al menos, entre fines de agosto y principios de septiembre, abundan les vecines que suplican por un apicultor que les libere de un enjambre enorme que intenta habitar el más inconveniente de los rincones.

Cuadros

A diferencia de las colmenas comerciales, en la colmena keniana no se utilizan cuadros prefabricados ni cera estampada. Basta con brindar el borde superior del que quienes llevan millones de años construyendo panales colgaran su obra.

Sólo debemos tener la precaución de que ese borde superior sea del ancho preferido por las abejas en la naturaleza, alrededor de 3,25cm. Esto garantizará que podamos retirar cuadros individuales para la cosecha manipulando un panal por vez.

Inclinación

Las paredes laterales forman un ángulo de 120° con el piso. Esto cumple una doble función. Por un lado permite que los panales tengan su forma ovoide natural sin que las abejas los pegen a los laterales y por otro los ángulos abiertos resultan más higiénicos previniendo plagas como la barroa.

Piquera o entrada

El debate sobre cuántas piqueras ha de tener y su ubicación parece no tener fin. En general quienes vienen de prácticas más intervencionistas prefieren ubicar una piquera en el centro y trabajan con separadores de reina y esas cuestiones. Hay quienes dicen que debe ir al este y cerca del piso para evitar pérdida de calor, otres al este y arriba para que ventile el exceso de humedad.

Yo he elegido decantarme por la opción más simple, evitar poner el primer cuadro al este lo cual deja abertura suficiente para que las abejas circulen sin demoras, favorece la ventilación y garantiza que el núcleo que jamás tocaré está en ese extremo. De esta manera la cosecha consiste en ir retirando los panales de reserva desde el extremo oeste sin tocar del 10 hacia el este.

Tratar la madera

Dado que es un mueble de madera que permanecerá a la intemperie, es recomendable hacerle algún tipo de tratamiento para prevenir su deterioro. La pregunta que surge es qué tratamiento es lo suficientemente natural e inocuo para evitar perjudicar a nuestras amigas o incluso disuadirlas de ocupar nuestra colmena.

Habiendo tomado nota de que los enjambres prefieren árboles cuyo centro se ha quemado y atendiendo a mi compulsión por practicar Shou-Sugi-Ban a toda madera que toco he optado por carbonizar levemente la madera tanto por dentro como por fuera. Es una práctica económica que no requiere mantenimiento y aporta todas las bondades del carbón vegetal (regulación de humedad, purificación de aire, disuade a hongos e insectos que afectan la madera).

La combinación

El resultado es una apicultura económica, sustentable, respetuosa de las abejas y fuertemente apoyada en el hacer nada.

El refugio

En pocas horas, utilizando herramientas manuales construimos un espacio adecuado y duradero que brindará refugio a un enjambre que lo ocupará por voluntad propia.

Hacer nada

Lo siguiente que debemos hacer es nada durante un año mientras el enjambre se consolida y produce el superabit necesario para compartirnos cuándo sea el momento apropiado.

Cosecha

Sólo cuando el año haya transcurrido, con la abundante primavera por delante, trabajaremos algunas horas en una noche oscura utilizando una luz roja, un balde y un cuchillo para cosechar parte de la reserva.

Naturalmente las abejas producen miel “de sobra” como prevención para momentos de escacés o dificultad para cosechar polen principalmente durante el invierno.

La luz roja se encuentra fuera del espectro visible para las abejas, esto evita confrontaciones que hacen necesario el uso de traje y humo y que siempre tienen un saldo en vidas para el enjambre.

(no tán) Procesado

Al no contar con cuadros y cera estampada, nos encontramos con la “desventaja” de no necesitar/poder centrifugar los panales.

Lo que haremos es machacar los panales y dejarlos escurrir toda la noche. Luego limpiaremos la cera en una holla con agua tibia. Al finalizar nuestra tarea contaremos con cera, miel y agua con miel que se puede beber fresca o fermentarla para hacer deliciosa hidromiel.

Volver a hacer nada

Nuestra siguiente tarea será retornar a hacer nada hasta la próxima cosecha el siguiente año.

 
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from maleza

Todo empezó cuando @laloyca@social.anartist.org preguntó por un buén tutorial para aprender a usar #Scribus. Yo justo andaba intentando maquetar mi primer zine con scribus un poco entre tocar todo a ver qué pasaba y búsquedas rápidas para encontrar pistas sobre lo que todavía no salía.

No sabría decir claramente qué es pero scribus tiene algo que a priori intimida un poco. Yo venía de maquetar con Sile y antes con paged.js y todo me resultaba antinatural.

Decidí, entonces, ver si lograba ordenar un poco lo que venía descubriendo mediante el viejo truco de enseñarle a alguien más. Fué ahí que surgió la idea de intentar un zine que explique cómo hacer ese mismo zine con scribus.

Dado lo escueto de la tarea y del formato de minizine de 8 páginas, el resultado está bién lejos de “un buén tutorial”. Consiste simplemente en tomar la mano del lectore por unos minutos para obtener un pantallazo rápido de las funciones principales y perderle el miedo.

Tengo la esperanza de que sirva de empujoncito para varies que andan ahí medio titubeando al respecto.

El texto quedó, debo reconocerlo, súper árido. Está mas cerca de un script destinado a ser ejecutado linea por linea que de algo ameno de leer. Espero sepan disculpar, por un lado el formato es mínimo y por el otro quería dejar suficiente espacio en blanco para que cada une lo haga propio.

Los experimentos que más me gustan son aquellos en los que lo más interesante es lo que les demás hacen con ellos. En mis sueños más osados el zinequinón se viraliza y una lluvia de fotos de zinequinones intervenidos con ilustraciones, colage o lo que sea invade el fediverso unido sólo por la misteriosa etiqueta #zinequinon.

Se puede descargar de https://maleza.srht.site/zinequinon.pdf

 
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from hijodelagalaxia

Estaba leyendo una biografía del Che escrita por Paco Ignacio Taibo II. Hay un capítulo en donde se narra la estancia del Che en Ciudad de México, en donde conoce a Fidel y a otros exiliados cubanos. En un párrafo, según varios testigos y el registro del diario del Che, se dice que Fidel y él tuvieron una conversación de unas 7 u 8 horas de duración que les alcanzó hasta la madrugada. Cosas similares llegué a leer en algunas entrevistas a Borges y a Cortázar sobre las largas conversaciones que tenían con otras personas hasta amanecerse.

La cosa no me sorprendió tanto porque alguna vez tuve experiencias similares, y es más, era algo que me pasaba con frecuencia cuando era más joven y estaba estudiando el bachillerato. Recuerdo haber tenido conversaciones muy largas con mis amistades sobre una variedad de temas: desde música, política, romance, economía, uso recreativo de sustancias y un montón de temas que se intercalaban, que daban paso a conversaciones múltiples que no era lineales. Entre estar leyendo la biografía del Che y recordar mis años de bachillerato me pregunté a mi mismo: ¿qué pasó con mi capacidad de tener conversaciones largas con otras personas?

La verdad es que sentí una especie de añoranza por esa situación y he estado dándole vueltas a algunas cosas que podrían ser las causas de que esas conversaciones largas hayan desaparecido de mi vida:

La sociedad del cansancio: sin duda muchas de las personas que me rodean están muy cansadas. Entre sus múltiples ocupaciones, algunas personas ya con familia, otras con trabajos muy explotadores doblando turnos, con problemas de salud mental, etc. Yo mismo a veces estoy demasiado cansado como para socializar con las demás personas y prefiero invertir las pocas energías que tengo en hacer algo que me distraiga un poco del mundo. Muchas de las veces me gustaría quedarme a conversar más tiempo con una persona, pero siempre decimos que tenemos que irnos porque hay algo más que necesitamos ir a hacer a tal o cual hora.

Las economías de la atención: las historias en las que me recuerdo teniendo conversaciones largas no estaban atravesadas por los dispositivos que ahora tenemos. No quiero que esto suene a que estoy culpando al móvil como el principal culpable de romper la dinámica de las largas conversaciones, pero lo que sí he notado es que cuando estoy conversando con alguien, a veces una llamada, una notificación, y la necesidad de estar atentes a cuestiones de su trabajo o su familia, interrumpen constantemente las conversaciones. Después de una llamada entrante o una notificación inesperada, es difícil retomar el ritmo por donde iba la conversación, y reiniciar un tema puede ser tardado y difícil. Nuestra atención siempre está en disputa, y por supuesto, hay muchas cosas que le ganan a nuestra atención que una conversación suelta y sin direccionalidad clara. Algunas personas se han comprado la idea del rendimiento, incluso en la manera en la que dialogan con otres, y a veces, yo también me la vendo.

Pérdida de referentes: otra cosa que he pensado es que en un mundo en el que ahora los referentes que cada quien tiene son más personalizados, a veces es difícil encontrar referencias comunes. En algún momento de mi vida recuerdo que Los Simpson eran un referente para casi toda la gente que me rodeaba y podíamos citar frases, referenciar capítulos y reirnos de cosas similares. Lo mismo pasaba con las películas y los libros que llegaban a nosotres. Usualmente leíamos y veíamos casi las mismas películas, porque las comprábamos piratas del mismo vendedor que nos hacía recomendaciones de acuerdo al perfil que teníamos las personas que nos juntábamos en el mismo lugar en el bachillerato. Por supuesto, tampoco es que de plano los referentes sean radicalmente distintos, pero sí se vuelve más difícil compartir referentes cuando hay un exceso de opciones de donde elegir a diario basadas en algoritmos que personalizan todo. Se pierde un poquito el sentido colectivo de la cultura a la que nos acercamos.

Cuando tengo estas reflexiones me siento un poco como el señoro rancio que anhela el pasado y ve con malos ojos todo lo que huela a presente. La verdad para mí no es del todo así. Hay muchas cosas que disfruto de mi presente y tampoco añoro volver al pasado, ni me compro la idea de que “todo tiempo pasado siempre fue mejor”. Pero lo que sí extraño es poder tener largas conversaciones con las personas que me rodean, poder repetir esa experiencia de cuando la dinámica social daba para aventarse conversaciones de horas, de manera poco interrumpida salvo por situaciones orgánicas del ambiente: ladridos de perro, una patrulla o ambulancia pasando, alguien entrando a la casa, o esos silencios disfrutables en los que las personas involucradas en la conversación se quedan digiriendo lo que se ha dicho hasta ahora.

Más que señoro rancio frustrado por un pasado que no volverá, me pregunto qué debo hacer para fomentar el regreso a esa dinámica. Porque creo que tampoco es tan difícil o imposible hacerla volver.

 
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from torroesía

Besos

que empiezan con los ojos

Besos

que presumen de ser más que besos...

Agujeros de gusano,

Viajes en el tiempo.

Besos encadenados,

cadenas de besos.

Besos liberados

juegan a ser verso.

 
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from torroesía

Las cebollas recogen

lo que no podemos, queremos, sabemos decirnos,

lo envuelven en sus capas

y lo devuelven en forma de llanto.

 
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from hijodelagalaxia

Mandatos y congruencias excesivas

Al igual que en la novela de Herman Hesse El Lobo Estepario, así también yo me encuentro con dos seres habitando en mí. Uno, por un lado, que quiere vivir una vida holgada y despreocupada, y otro, que está demasiado preocupado por ser congruente y cumplir con todos los mandatos de nuestra sociedad contemporánea. La lucha interna entre estos dos seres puede llegar a ser agotadora.

En los círculos de personas que luchamos por un cambio social los mandatos y las congruencias pueden terminar disminuyendo la energía de las personas. Personalmente, yo siempre estoy debatiéndome entre momentos de buscar una congruencia total con mis ideales, y por otro, dándole espacio al error y la flexibilidad. Encontrar el punto medio es difícil.

Algo que me ha ayudado a lo largo del tiempo es pensar algunas acciones en términos de negociables vs no negociables. Mi alimentación vegetariana (en tránsito a vegana) es un no negociable para mí, y curiosamente es una de las cosas que vivo sin tanto peso. Pero hay otras cosas que me producen ambivalencias: por ejemplo, en un intento por estar alejado del mundo de las Big Tech, a veces termino aislándome socialmente, y cuando entro a redes privativas por cuestiones laborales y me doy un tiempito para chismear en la vida de mis amistades, siento el peso de la culpa carcomiéndome. Son este tipo de mandatos con los que tengo que ir negociando en el día a día.

No sé que tanto esto tenga que ver también con un mandato propio del capital: cuerpos productivos, eficientes, eficaces, desprovistos de emociones, reduciendo márgenes de error al mínimo, súper enfocados y con metas ambiciosas todo el tiempo. Por un lado, luchamos por alcanzar una sociedad post-capitalista en donde los cuerpos no sigan estos mandatos, pero por otro lado, esos mandatos se han incrustado en muchos espacios de lucha para las personas que pertenecemos a éstos.

Estoy cansado de venderme la idea de que soy ese tipo de cuerpo, pero a veces no puedo dejar de aspirar a serlo. Siento que mi valor como persona depende de que asuma esos mandatos, y aunque en sí mismos no son negativos, en una sociedad capitalista como lo es la nuestra, esos mandatos terminan matándonos. Pero la vida es más que eso. No sé si valga la pena comenzar a seguir los ritmos de la vida: los bosques, los ríos, los cielos, el cosmos... pero al mismo tiempo hay procesos de vida o muerte que no pueden esperar. Creo que también nuestros mandatos y congruencias excesivas se deben a los niveles de indiferencia sociales que se viven, es decir, no tendríamos exceso de chamba si como sociedad estuviéramos más involucrades en procesos de defensa de la vida y contra el capital. A veces somos pocas personas y eso implica que nos aumente el trabajo, y con ello tal vez vengan esos mandatos: “es que no puedo dejar de chambear porque siempre se vienen crisis aquí y allá”.

Espero que este mes pueda bajar el ritmo y dejar de sentir que todo recae sobre mis hombros. Soltar la idea de que mis ritmos deben ser los del capital. Seguir conectando con personas para repartirnos cargas y acompañarnos en los cuidados. El placer de no hacer nada debería ser eso: un placer y no un remordimiento.

 
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from hijodelagalaxia

Leer & Escribir

Soy un experto en leer. Me gusta mucho desde que era muy joven. En lo que siempre he tenido una gran dificultad es en escribir, y no porque me cueste trabajo o no me guste, sino por el bloqueo que me significa el hacerlo. Escribo mucho para la academia, pero escribir por el placer de escribir o hacer notas más personales es un hábito que difícilmente me sale.

Pero, como siempre, aprovechando que se viene un año nuevo, creo que necesito comenzar a combinar ambos placeres: el leer sin descuidar el escribir. He pensado qué es lo que me obstaculiza escribir y pienso en una serie de cosas:

  • Escribir a veces me supone una obligación de compartir con el mundo lo escrito. Si bien tengo un cuaderno de notas personales, muchas otras cosas que escribo siento que tienen que compartirse de alguna forma. Esa presión hace que a veces me paralice pensando si será lo suficientemente bueno para ser leído por otres.
  • Tengo una idea muy inflexible a veces sobre las cosas que se pueden escribir. Pienso que sólo vale la pena escribir de cosas extraordinarias, pero escribir de lo cotidiano es algo que quiero practicar para el siguiente año (aunque en realidad comienzo hoy practicando la escritura con este texto).
  • Hay días que las energías mentales no me dan para escribir, pero he visto blogs de personas que escriben entradas de dos párrafos. Creo que esa es una buena opción para mí, porque no quiero dejarla práctica de escribir y si puedo sólo escribir aunque sea dos párrafos eso me mantendría.

Entonces, si alguien lee esto eres testigo que desde hoy practicaré más la escritura y pondré aquí todas las cosas que me vengan a mente. Total, no tengo obligación con nadie de hacer de este blog algo concreto.

 
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from Komunikilo

He creado un calendario con ilustraciones de David Revoy (mil gracias por usar licencias libres). Como lo creé como esperantistada, la explicación original está en esperanto. La he traducido al español y la he puesto en Komunikilo.

Prototipo

He hecho una simulación en Inkscape para ver cómo quedaría. ¿A que es mono? :)

Kalendaro 2026 prototipo

Descripción

Pongo el texto alternativo que viene en el markdown de la imagen por si acaso patina la federación y no se muestra en el Fedi. Dice así:

Prototipo de calendario hecho con Inkscape. A la izquierda la portada con doce imágenes y a la derecha el mes de enero.

En detalle

Lee sobre cómo está hecho y, si te apetece, descarga el pdf para imprimirlo o el código fuente para adaptarlo.

Detalles del calendario

Licencia de esta publicación

Calendario 2026 2025 por komunikilo.org bajo Licencia Art Libre LAL 1.3.

Redacción: @titi@bcn.fedi.cat

 
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from Antígona i els Fenicis

This is a personal thought, written on the fly, about human creativity and AI. Beyond the debates about copyright, political biases, resource consumption, or possible limits in the development of superintelligences, one of the few certainties of our time is that generative AI is based on the noble art of statistics. That is, it will respond to any given prompt with the “average” answer from all the accumulated information.

Yes, you can pitch it up and down. And yes, that's useful if “average” is the answer you want. There are countless real-world practical applications for that and AI can profoundly transform our economy and our labour system, for just this incontestable fact. That's why I voted “no” in a recent Mastodon poll about whether AI was a bubble equivalent to cryptocurrencies and NFTs. Which isn't to say there isn't a bubble; yes it is, and it's bigger than all the previous ones combined.

But that beeing said, what if average isn't what you're looking for? What if you're delegating in AI something that only you and your fellow humans can do, that is, to invent? In Spanish or Catalan (Latin roots helps us) there's another way to say average (la media) when it's tasteless, commonplace, undesirable: It's called medio-crity.

If we're talking about creativity, we're talking about Berghain and Zohran. What two poetic uncommon words! We're talking about innovation, disruption, going against the expected.

Sorry for that, but I asked an AI (any AI), to prove my point: Think of the name most likely to win a US election for a fictional character. For those lacking context, a guy called Zohran Mamdani, Muslim, immigrant, socialist, just won New York City mayoral election (2025).

That's the answer:

Analyzing the names of historical and recent US politicians and presidents, we look for characteristics that tend to resonate well with the electorate: Simplicity and Familiarity: Names that sound like ordinary people but with authority (e.g., George, John, Joe, Bill). Historical Resonance: Names that evoke founding or successful figures (e.g., Washington, Lincoln, Roosevelt, Kennedy). Strength and Tradition: Surnames that sound strong or have Anglo-Saxon/traditional roots. Based on this, a name with a high theoretical probability of winning would be a combination that sounds traditional, strong, and easy to remember. The Name with the Highest Chance: “Jack Harrison.”

And it continues to reason, with its smart nuke-powered mediocrity…

First Name: Jack. It's a short and very popular form of John (the name of two presidents) or James (another name of two presidents). It's informal, approachable, and friendly, resonating with the image of a “man of the people” (like Jack Kennedy or Jack Clinton). Surname: Harrison. It evokes William Henry Harrison (9th president) and his grandson Benjamin Harrison (23rd president). It sounds strong, traditional, and patriotic. The surname itself carries historical weight without being as common as Smith or Johnson. In short, for a fictional character, “Jack Harrison” combines modern accessibility with the weight of American presidential tradition.

True-ish? Maybe. Nevertheless, before you can stop to consider whether everything it said makes sense or is just slop, it will surely lead you nowhere else but to keep digging in your creative failure:

Would you like me to come up with a brief political platform or slogan for Jack Harrison?

NO, THANKS.

Time to talk about Rosalía. I'm not a fan (especially of her reggaeton-urban songs, I have to admit), but I like her as a person (and I share many of her cultural references, as a fellow Barcelonian). But most, I admire how carefully she manages her campaigns and artistic choices. I like to deep dive into what she does and why she does it. As with any American election campaign, we're talking about state-of-the-art-humans in the field of marketing and communication. A word of advice: Ignore cheap YouTube gurus and simply observe what people who work well are doing, i.e. the teams behind “brands” like Rosalía or Mamdani.

Imagine the scene. Expectations for the new album are insanely high. The only certainty is that it won't be Motomami 2, just as Motomami wasn't El Mal Querer 2.

Rosalía is on holiday at her parents, watching TV. It's Sunday night, and the last thing she wants to do is to work on the piano or, worse, the computer. But she can't stop side-thinking about it… What's my next move?

The background movie is The Fifth Element. She's obviously not Bruce Willis, she's Milla Jovovich. Then SHE appears: Diva Plavalaguna. Rosalía takes note: Björk must have seen this movie, right? She's a boomer. Damn, I really need to talk to her about this movie. Dad, what's the name of that movie again? (* This story is fictional, of course, but plausible).

The only possibility that an AI could have provided some hint to release Berghain would have been what they call hallucination. But, my friend, that's a bug, not a feature, so if everything goes as investors expect, that should happen less and less frequently.

Rosalía is following in the footsteps of great artists like Björk, Bowie Madonna or Mercury: people who take every chance to question everything and do not panic to reinvent themselves. I find this line she casually drops in this podcast quite revealing.

“Qui li hagués dit a Picasso deixa de pintar de blau? NINGÚ” (Who would told Picasso to stop painting blue? NO ONE.)

Can you imagine an AI generating Picassos in 1904? I mean, blue, realistic Picassos, literally forever. Can you imagine Picasso himself trusting AI's hyper-mediocre advices for his next series? Fortunately, he moved to Paris to paint pink harlequins. He got bored again. Then he moved to Gósol (Pyrenees), to paint African masks... Don't get me wrong, artists don't create art from thin air. They copy. They copy a lot. But they copy the unexpected (Harleqins Picasso, really? Plavalaguna Rosalía, really?) So copy your friends and masters without hesitation, just as Rosalía copies Madonna and Björk. Just as Gris, Gargallo, Braque, and even Picasso and Cézanne copied each other, with love and admiration. The only way to be creative is to copy until you're bored, until eventually you find something else, something yours.

Let's copy like humans again.

 
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from neleb

Para presentar en la Secretaría de Medioambiente de la Humanidad, planeta Tierra, Sistema Solar, Galaxia Vía Láctea, muy muy lejana del borde exterior.

Señores responsables de decidir en nuestro nombre: Somos habitantes de este planeta, como lo son ustedes. Vivimos aquí desde que nacimos. Cuando respiramos por primera vez nadie nos dijo que nos iban a identificar con un número, que nos iban a colocar un nombre certificado con sello y firmas de desconocidos y que nos iban a elegir una nacionalidad y un sentido de pertenencia, pero lo hicieron. Aquí estamos los que nos quedamos donde marcamos las huellas digitales por primera vez y los que elegimos recorrer un poco los caminos hasta dar con este lugar. Hoy nos parece que la tierra bajo nuestros pies forma parte de nuestra piel. Estamos acá porque nos conformamos, porque nos enamoramos, porque teníamos que comer y respirar un poco mejor, porque la vida nos fue trayendo. Es nuestra obligación como habitantes de esta tierra, de esta parcelita que reconocemos en la inmensidad de todo el planeta como cobijo, cuidarla y defenderla, no porque seamos ecologistas (algunos lo seremos) ni porque nos obliguen las letras de una norma que no entendemos, sino porque no se puede vivir. Y la vida es lo que nos mantiene de pie, incluso cuando estamos de rodillas. Señores representantes de la organización burocrática de nuestra existencia, según el artículo XÑ de la Constitución planetaria, es nuestro derecho habitar un planeta con las condiciones necesarias para la vida humana, esto es: un aire que podamos respirar y que nos proteja de la fuerza arrolladora del exterior; aguas limpias para beber, para lavar nuestros cuerpos, nuestra ropa y nuestras cosas, y también para jugar en su interior o bajo la lluvia; tenemos derecho a una tierra cubierta de un manto vegetal, con animales que la enriquezcan y que nos acompañen para mantener el ciclo de la vida en su rodar incesante. La ley Ambiental XXYMST/30 nos abala para exigir ante vuestra dependencia que cualquier uso de nuestros recursos esenciales para la vida tiene que tener nuestra aprobación. Esto no sería necesario si nos reconociéramos habitantes del mismo territorio con iguales derechos y obligaciones, ustedes los representantes, nosotros los habitantes, todas humanidades compartiendo el mismo suelo, el mismo aire, las mismas aguas. Pero parece que hay cortinas, barreras o murallas que nos distancian, que hasta elevan y degradan nuestro lugar ocupado, nos alejan y nos quedamos sin poder ver el horizonte. Por eso es necesario poner por escrito nuestro desacuerdo, recordarles que nuestro derecho viene de la mano de nuestra humanidad, nuestra pequeña existencia en este planeta. No queremos que en nombre de la ciencia, la tecnología, la evolución ni el progreso económico se rapiñen los recursos vitales con los que contamos para repetir la afirmación que tanto nos duele: pan para hoy, hambre para mañana. La vida no se negocia, la nuestra, la de todas las personas que formamos parte de este planeta, incluidos los representantes que toman decisiones con tanta liviandad por todos nosotros. No es una oportunidad para la humanidad resecar los suelos para llenar los bolsillos de unos pocos, sosteniendo el negocio con migajas para el resto. No es una fuente de trabajo digna la que implica el deterioro de la tierra, la contaminación del agua y el aire, la que trae las enfermedades que no resuelve una vacuna, la que involucra la cultura del lo quiero todo ya a cualquier precio porque el agujero en mi pecho se hace cada vez más grande. No sé cuál es la cuenta ni las estadísticas que manejan los que deciden entregarlo todo a cambio de muy poco. No sé por qué dicen que el consenso social para que se extraigan recursos no renovables invirtiendo en ello toneladas de agua que no podremos tomar nunca, es total, cuando sabemos a fuerza de repetir esta historia una y otra vez en nuestra existencia como humanidad que la cosa termina mal para quienes habitamos la tierra y no queremos sacarle oro negro ni dorado ni espejitos de colores, tan solo vida para que el ciclo natural que nos ha mantenido vivos por miles de años, continúe. Los abajo firmantes, terrícolas preocupados, demandamos que se frene esta masacre silenciosa y se reconstruya la solidaridad entre especies y principalmente entre nosotros, como humanidad.

Neleb Von Gil, habitante humana del planeta Tierra.

 
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Este relato surge ante la inminente urgencia de hacer algo, aunque sea un grito, para detener el incesante avance del fracking en la Patagonia Argentina.

La Mili abrió la canilla para lavarse las manos. Tenía las manos sucias porque había estado jugando con barro. Estaba jugando con barro porque era divertido, porque podía construir una montaña y hacer una casita y moldear un muñeco y un auto y un avión, aunque las alas se le caían cuando quería hacerlo volar. El barro era de color rojizo y tenía piedrecitas y algunas conchillas porque, si bien todo se veía muy seco alguna vez, hace miles de años, ahí donde jugaba la Mili había un gran mar. Ahora, en cambio, para tener agua tuvieron que hacer un pozo para llegar, varios metros hacia abajo, hasta el agua subterránea y así poder regar la huerta, lavar la ropa y los platos y las manos de Mili llenas de barro. Cuando abrió la canilla de agua, manchando con sus manitas la manija del grifo, el agua no salió transparente como solía hacerlo; estaba negra como la noche sin luna y la Mili se asustó. ¿Qué pasó con el agua? No muy lejos de su casa había unas personas trabajando. El trabajo siempre es bueno, le habían dicho a la Mili, ayuda a conseguir los útiles para la escuela y la ropa y la comida que no se puede cultivar en la huerta. Por eso, cuando esas personas vinieron a trabajar todos celebraron y salió en las noticias como algo que iba a mejorar la vida del lugar. Nos va a ayudar, decían, es para crecer. Sin embargo, hay trabajos que pueden traer problemas porque cuando esas personas movían el suelo bajo tierra, el agua que introducían no era para hacer crecer a las plantas ni para llenar los ríos de vida. Tampoco lo hacían porque quisieran destruir la tierra, provocar sismos o estropear el agua, no, sino porque ése era su trabajo, con el que podían alimentar a su familia, como la de la Mili. Lo que no se dieron cuenta era que una mañana Mili, luego de jugar con el barro, se quiso lavar las manos con el agua que venía del pozo y no pudo poqrque estaba más sucia que el lodo del pantano donde crecen los renacuajos. Habían dicho que eso no iba a pasar, que el trabajo del petróleo no iba a afectar la vida de los paisanos pero no fue así, Como pingüino empetrolado quedaron las manos de la Mili, que se echó a llorar. La mujer despertó de golpe, el hombre le sostenía el brazo con delicadeza. Fue una pesadilla, le dijo el papá de la Mili a la mamá, que le contó su sueño mientras temblaba. Las manos de Mili negras, la huerta seca. Con el tiempo ya no habría trabajo ni para ellos ni para las personas que trabajaban en los pozos que hacen fracking para sacar el petróleo. Decime que eso no va a ser real, suplicaba a su esposo, que no va a ser más que un mal sueño. Se abrazaron papá, mamá y la Mili pero ninguno de los tres pudo decir nada.

Neleb Von Gil

 
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