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from Niebla politik

Scroll, scroll y scroll. Vivimos tiempos muy extraños. Las estructuras sociales han pasado de sólidas a líquidas, de líquidas a gaseosas, ya nada perdura, nada permanece en nuestras manos. Todo se siente tan ajeno, que la población inerme se pregunta si acaso pertenece a este mundo inundado de violencia analógica y digital. La gente creía que su crianza la iba a preparar para enfrentarse a la realidad. Qué ingenuo ha sido el mundo. El poder es lo único que permanece inerte, aferrándose a su feudo mientras continúa ese espectáculo colonial en directo. Y la muchedumbre sigue mirando, sin reaccionar.

Supongo que ustedes ya han sido testigo de los asesinatos de la ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) -una maquinaria represiva que recuerda, por su lógica y funciones, a la SS- o las agresiones a otros países por parte de “democracias” como Israel o Estados Unidos. Esta es una demostración -por si no había quedado claro en los últimos 77 años- de que el derecho internacional es papel mojado. Y es que la violencia, en cualesquiera de sus dimensiones, aumenta como la espuma (económica, política, racista, homófoba, tránsfoba, ecológica, etc). Muchos expertos, activistas, divulgadores o representantes califican este clima político como una amenaza para la paz mundial. Como si de alguna manera hubiera existido tal paz perpetua en otra línea temporal, o si no pregunten a Kant.

Pero, ¿por qué no reaccionamos? Estamos paralizados, como si anidara un temor punzante en nuestro pecho. Es una cuestión pertinente, teniendo en cuenta que se advierte cómo el mundo se derrumba ante nuestra mirada distraída. Quizá se deba al capitalismo de plataforma que, gracias a su refinada configuración, anula a los usuarios como sujetos con agencia, en tanto que desorganiza su tiempo en pos de imposibilitar una transformación social. Un ejemplo de ello es su capacidad para absorber la vida a través del consumo incesante de contenido digital -da igual su naturaleza-, hasta que la poca energía residual que quede se diluya en la ingesta constante de píldoras informativas.

No siempre fue así. Antaño, internet como ciberespacio, estaba habitado por usuarios que no buscaban lucro; no existía el entramado empresarial que, a día de hoy, lo embriaga todo. En su ensayo “Las redes son nuestras: Una historia popular de internet y un mapa para volver a habitarla”, la periodista y activista española, Marta G. Franco habla de la necesidad de recuperar la red en aras del interés general. Recuerda que era un mundo todavía inexplorado por el capitalismo extractivista, donde la gente podía experimentar, disentir e imaginar mundos alternativos. Sin embargo, esa red descentralizada no duró demasiado puesto que el poder no podía permitirse que la información fluyera sin ataduras.

Porque este colonialismo digital opera junto a la lógica de la explotación laboral. Nuestros cuerpos están demasiado cansados de producir, languidecen frente a una situación que requiere de fortaleza, energía y capacidad de compromiso. El cambio de paradigma no toca la puerta con una sonrisa vivaracha. Las transformaciones políticas se producen gracias a la actuación conjunta de la sociedad civil. No en vano, el algoritmo no sólo normaliza esta violencia desmedida, sino que la mercantiliza como objeto de consumo para cada sujeto. Los internautas se convierten en consumidores pasivos de una violencia colonial indescriptible que termina insensibilizándonos. Acabamos creyendo que no existe alternativa. Que es más optimista imaginar el fin del mundo a que se abrace una sociedad postcapitalista al servicio del bienestar colectivo.

Es ese deslizamiento infinito que nos va expropiando, poco a poco, la libertad. Da igual si se trata de contenido sobre la guerra en Ucrania, sobre el genocidio palestino o en Sudán, el incendio en la Patagonia o las agresiones imperialistas contra Venezuela o en Irán. ¿Acaso no estamos hartos de tanto sufrimiento en el mundo? Tantas injusticias que, aun siendo evidentes, se difuminan y pasan inadvertidas dentro de esas cámaras de eco hiperindividualistas. Pareciese que no comprendemos que las redes sociales se han erigido como coliseos, a los que asistimos en busca de entretenimiento y espectáculo a expensas de la muerte y el sufrimiento ajeno. Pan y circo. El fin es siempre el mismo: banalizar el mal hasta convertirlo en el espectáculo central de la plebe digital. Este texto no pretende despertar conciencias; escribe desde un mundo que hace tiempo aprendió a dormir despierto.

 
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from ✿ Petals of Kamila

I didn’t close myself. I just stopped being reachable.

A dimly lit room with a woman seated on a bed, photographed from behind. Her long blonde hair falls down her bare back, softly illuminated by low, warm light. The scene feels intimate and private, with shadows obscuring details and no facial features visible. The mood is calm, solitary, and contemplative rather than performative

I learned the difference between being open and being available slowly, and then all at once. It happened somewhere between answering messages out of politeness and noticing how my body reacted before my mind did. I was still open — emotionally, sexually, philosophically — but I was tired in a way that desire alone couldn’t fix. Not a dramatic tiredness. A quiet one. The kind that settles in your chest when you realize you’ve been generous with access, not intimacy.

For a long time, I thought openness meant accessibility. If I was honest, liberated, sexually confident, then of course I should be reachable. Of course I should respond, explain, soften, make space. I confused consent with convenience. I confused freedom with being perpetually on offer. And I didn’t notice how much of my availability was fueled not by desire, but by habit — by the subtle expectation that if nothing was wrong, then saying yes was easier than saying no.

What changed wasn’t my sexuality. It was my nervous system.

I am still open in how I feel things. I still experience desire vividly, physically, sometimes intensely. I am open to connection, to curiosity, to pleasure that doesn’t need to justify itself. But availability is different. Availability lives in time, in energy, in the reality of my body on a specific day. Availability asks questions openness doesn’t. Am I here? Am I present? Do I actually want this, or do I just not want to disappoint?

Sexual openness doesn’t mean perpetual readiness. Desire has moods. It has weather. It has days when it’s sharp and days when it’s quiet, and neither of those need to be explained. I used to think narrowing my availability would make me colder, harder, less generous. Instead, it made me more precise. My yes became clearer. My no stopped trembling.

Some people mistake openness for invitation. They hear honesty and assume access. They see comfort with sexuality and imagine proximity. I don’t correct them anymore. I just step back and let the misunderstanding sit where it belongs. Not every assumption deserves clarification. Not every boundary needs a speech.

I don’t advertise my availability now. I let it be discovered. Slowly. Mutually. The way you discover whether someone can actually hold what they say they want. I’ve learned that availability drains faster than desire, and that protecting one protects the other. When I stopped negotiating my availability to appear kind, my relationships became quieter — and more real.

I can love abundance and still choose scarcity in access. I can be sexually open and emotionally selective. I can believe in freedom without offering constant entry points into my life. These things are not contradictions. They are distinctions I learned through exhaustion.

I am not hard to get. I am simply not always there.

Saying “not now” preserved more intimacy than saying yes ever did. And the strangest part is this: when I stopped being available by default, nothing collapsed. People adjusted. Desire didn’t disappear. My sexuality didn’t shrink — it settled. It stopped performing. It stopped proving. It became mine again.

I didn’t close myself. I just stopped being reachable in ways that cost me more than they gave. And that truth, once you feel it in your body, is impossible to unlearn.

 
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from itziar

En noviembre de 2024 tenía dos pantalones de pijama que se me caían, así que decidí intentar cambiar la goma. Me daba un poco de miedo porque nunca había hecho nada tan complicado, pero no perdía nada por probar, así que compré una goma me puse manos a la obra siguiendo este tutorial (la forma de calcular la longitud de la goma, que era muy fácil, la encontré en otra web que no llegué a guardar, así que tendré que volver a buscar la manera la próxima vez). Cambié la goma a dos pantalones, pero solo llegué a sacar fotos a uno. Aquí podéis ver cómo quedó la goma antes de cerrar el dobladillo y cómo quedó al final, tanto por fuera como por dentro:

Foto de un pantalón de pijama blanco con globitos azules. Tiene la parte de la cintura descosida y se ve la goma nueva que le he puesto. Foto del mismo pijama, del revés. La cintura está cosida con la goma dentro y ha quedado un poco fruncida, pero oye, tampoco está tan mal Foto del mismo pijama, ahora del derecho. La cintura está algo fruncida.

Me llevó un par de tardes y la verdad es que no quedó muy bonito, pero cumplió la función de permitirme usar ese pijama más tiempo, que es lo importante. Lo curioso es que, un año después, una de las gomas sigue sujetando bien pero la otra no. Creo que se debe principalmente a que la cosí mal y se han soltado varias puntadas, pero me pregunto si también tiene que ver la anchura de la goma, porque las compré por separado y eligiendo la anchura al azar (ni me había planteado que existieran gomas de diferentes anchuras, aunque tenga toda la lógica del mundo, y cuando me enteré tampoco pensé que esa medida tuviera alguna importancia más allá de la estética, pero ahora doy por hecho que sí, así que la próxima vez me informaré mejor).

#costura #gomas #pantalones #pijamas

 
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from itziar

La primera vez que intenté en serio arreglar una prenda fue en octubre de 2024, inspirada por Ondiz, que primero compartió su experiencia en Mastodon y después, cuando le hice preguntas, me la describió paso a paso, con enlaces a vídeos y tutoriales. Aunque mi resultado no tiene ni punto de comparación con el suyo, le estoy muy agradecida porque me plantó una semillita que poco a poco echó raíces y que ha acabado floreciendo en este blog.

La idea era arreglar la entrepierna de unos pantalones de una manera visible con la técnica sashiko. Primero probé con un pantalón viejo que no me importaba mucho destrozar y, como no tenía mucha fe en mis habilidades, no me molesté en comprar los materiales adecuados, sino que usé una tela que tenía por casa y aguja e hilo normales.

Foto de la parte trasera de unos vaqueros viejos, con un agujero bastante grande a cada lado de la entrepierna.

El resultado, como veis, fue bastante lamentable:

Foto del interior de un lado de la entrepierna, que tiene puesto un parche de tela azul oscura sujeto y decorado por unas puntadas de hilo azul más claro, que deberían formar una cuadrícula de cruces pero ha quedado terriblemente irregular.

La zona «arreglada» vista desde fuera. Se nota que es un arreglo torpe y la tela ha quedado muy fruncida.

Un mes después lo volví a intentar con un pantalón que me importaba más porque era de mucha mejor calidad (un Levis que compré de segunda mano) y tenía los bolsillos más grandes que he visto nunca en unos vaqueros (sospecho que lo compré por error en la sección de hombres, lo que me lleva a la conclusión de que mi género es «persona con bolsillos»).

Foto de unos vaqueros con dos agujeros de diferentes tamaños a cada lado de una entrepierna.

Como quería que quedara bonito, esta vez sí que compré tela vaquera, aunque seguí usando la misma aguja y el mismo hilo de la ocasión anterior.

Foto de la entrepierna rota. He cosido con hilo azul claro alrededor de los agujeros.

Tardé unas dos horas y el resultado no fue ni de lejos perfecto, pero quedó mucho mejor que el primer intento:

La entrepierna rota. En uno de los lados, por fuera, hay un parche de tela vaquera un poco más oscura que la original, que está sujeto por un entramado de cruces de hilo azul. Aunque siguen sin ser perfectas, las cruces han quedado mucho mejor que la primera vez.

Ahora hay un parche a cada lado de la entrepierna, que cubren todos los agujeros. Se nota que las cruces son muy chapuceras, pero ya se ha demostrado que podría ser peor.

De todas formas, tendré que repasarlo porque, ahora que ha pasado algo más de un año, algunas partes se han soltado. ¡Ya os contaré las novedades!

#costura #sashiko #VisibleMending #pantalones #entrepiernas

 
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from e-pístola

Hola Leo: Ya sé que no sabes quien soy, pero necesitamos que transmitas el mensaje.

Aquí, en las estaciones periféricas, el tiempo va más despacio, o al menos, eso creemos. Nuestras eternidades pueden ser segundos en tu planeta.

Aquí, donde acaba la heliosfera, donde el cinturón de Kuiper se pliega, antes de llegar a la nube de Oort, la hemos encontrado. Encontramos aquello que vinimos a buscar. Después de tantas eternidades, por fin la vemos. Y ahí esta, sonriendo mientras nos mira. Sabiéndose inalcanzable.

Y nos habla. Sin código, sin canales, en el lenguaje del alma. Mensajes directos al corazón y a la razón. Y claro que sabemos que es ella. Sólo la esperanza puede transmitir de esa manera.

Por eso necesitamos que lo digas en las asambleas, que corra la voz, barrio a barrio, pueblo a pueblo. Que cada agrupación conozca y replique. Que toda alma libre del planeta sepa lo que nos dijo la esperanza, a las que fuimos a buscarla, a los confines del sistema solar.

¿Y qué nos dijo? Pues que no hacía falta. Que ella está aunque no la quieras ver. Que sus caricias y poemas están en tus adentros. Ella está, pero necesita que tus sensores quieran notar su vibración. Ella no riega el jardín pero enseña las flores. Ella no levanta puentes pero muestra el camino. Por eso humanes, aunque parezca que todo está perdido, aunque el mañana parezca el último de los días.

Mirad, mirad en los corazones, que allí ha estado siempre y seguirá estando mientras las personas sigan creyendo en la justicia, la paz y la libertad.

Leo, ya sé que la responsabilidad que te encomendamos es muy grande, pero confiamos en que puedas transmitir la esperanza.

Lucas Sánchez

desde el punto de observación más lejano del sistema solar
 
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from Komunikilo

¡Feliz año! Sus cuento qué he estado haciendo este año anterior y qué me gustaría hacer este que entra. Creo que me he flipado un poco, pero por desear que no quede.

2025

En resumen, durante este año publiqué un libro sobre comunicación y lo he presentado en dos eventos de forma presencial. También se hizo formación, se lanzaron los sellos de cultura libre, se crearon un dibu para promocionar el Fedi y un calendario muy fediversal.

Como colofón al proyecto “Aprender Juntas” del año anterior, vía Komun se cambió un mapa a OpenStreetMap. Además, se participó en el proyecto de La Furgo y se hicieron algunos retoques en el css para hacer más accesible el arkivo.

Sin ser mucho de numerologías, comentar que en el blog se publicaron un total de siete entradas y lo siguen vía Fedi 82 personitas. A todas ellas, gracias por el interés :)

Para más detalles, aquí un enlace al apartado de evolución del proyecto.

2026

Durante este año me gustaría tener la oportunidad de:

  • Ante todo, llegar a final de mes sin tanto estrés. Por pedir... Si conocéis alguna entidad con presupuesto y ganas de aprender para desaprender, he aquí un formulario de contacto.

  • Organizar un club de lectura para comentar el libro de comunicación. Todavía no sé muy bien cómo. Ideas no me faltan pero me preocupa la participación, así que dudo entre hacerlo sincrónico o asincrónico.

  • Volver a organizar el curso de esperanto. Esta vez me lo imagino mensual prorrogable con quedada presencial como guinda. En plan experimento de 1904, cuando se juntaron gentes de diferentes idiomas para ver si el invento funcionaba :)

  • Compartir maquetas hechas con Scribus para imprimir libros y fanzines. De momento, de libros, solo tengo una pero de fanzines tengo varias con resultados A5, A6, A7 y A8. Sería un gusto acicalarlas y compartirlas.

  • Que la categoría “Comunicaciones Libres” tenga más vida. Creo que el foro de Komun es un lugar ideal para debatir estos temas. ¡Venirsus!

  • Seguir manteniendo el blog. Con una publicación mensual me daría por satisfecha. Hay muchas entradas en la recámara pero si alguien cree importante que se escriba sobre algo en concreto, que contacte vía formulario.

  • Vender los libros que quedan: unos 50 de comunicación y unos 15 del esperanto.

  • Intentar crear y sostener una revista bilingüe. Me flipa la idea de escalarla horizontalmente pero me conformo con conseguir publicar un primer número.

  • Si más gente se motiva y se alinean los astros, volver a intentar crear una figura jurídica para impulsar la cultura libre. El sueño es una confederación internacional que se comunica libremente pero supongo que antes habrá que subir algún que otro escalón ;)

  • Al paso que voy, quizás encontrar el coraje para pedir donaciones.

Por un año con menos sufrimiento y más cultura libre.

Licencia de esta publicación

Resumen 2025 y proyección 2026 2026 por komunikilo.org bajo Licencia Art Libre LAL 1.3.

Redacción: @titi@bcn.fedi.cat

 
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from maleza

Hoy no llego a completar el contenido de esta entrada pero necesito la url para generar el qr que va en el zine. En reve se viene entrada con mucho material de referencia, reflecciones y consejos sobre el tema.

 
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from maleza

Esta entrada complementa el correspondiente zine. Versión para imprimir y plegar minizine: https://maleza.srht.site/laboratorio_002_colmena_keniana-Printable.pdf Versión para leer en digital: https://maleza.srht.site/laboratorio_002_colmena_keniana.pdf

Permapicultura

Hace algunos años, en un encuentro de semillas en Merlo San Luis, escuché por primera vez sobre permapicultura. Fué durante una charla ofrecida por un apicultor “convertido” de la zona completamente fascinado por sus virtudes.

Hasta ese momento mi interés por la apicultura era nulo. Muy cara, muy compleja, muy abusona, muy dependiente de insumos y herramientas industriales; sin embargo la permapicultura parecía resolver buena parte de mis peros.Otro agujero de conejo se habriría ante mi.

Pasé los años siguientes investigando y aprendiendo sobre el asunto; lo suficiente como para desencantarme un poco pero también como para apropiarme del recurso y, como es habitual en mi, conjurar un pastiche propio que me cerrara.

Simplificar más

Al profundizar un poco empezaron a aparecer, a mi criterio, algunas contradicciones. Resultó que la intervención en la colmena era mayor de lo que el marketing prometía, que la colmena propuesta había que encargarla a un carpintero y que el manejo todavía incluía traje, humo y fuerza para levantar cajones de 20kg.

Para mi concepto de solución sustentable, todo esto implicaba volver casi a foja cero con la diferencia de que ya estaba demasiado interesade para abandonar.

Fué entonces que me topé con la colmena keniana y todo encajó a la perfección. Si combinamos su diseño simple y replicable, sus cuadros livianos y el hecho de poder acceder a la reserva sin molestar al núcleo con la cosecha nocturna y la colonización voluntaria propuestas en la permapicultura el resultado es una práctica respetuosa, económica, sustentable e inclusiva.

La colmena keniana

Origen

La colmena keniana como la conocemos a través de internet es una sistematización basada en prácticas ansestrales. Resume en su sensillo diseño la sabiduría popular adquirida durante siglos de práctica sustentable.

Suele incluirse en catálogos de “tecnologías apropiadas” que los gringos insisten en recomendar para los países subdesarrollados. Al parecer diseñar soluciones radicalmente más estúpidas y menos sustentables es algo que la gente está obligada a hacer en el norte global.

Un refugio deseable

El principio es, como era de esperarse, bastante simple. Se trata de brindar un espacio deseable del tamaño adecuado para que los enjambres que naturalmente salen todas las primaveras en busca de un buén lugar en que construir su nuevo hogar lo elijan.

La experiencia ha demostrado que un cajón de alrededor de 1m de largo con algo de cera en el primer cuadro, a modo de invitación, basta.

Algo que aprendí leyendo sobre permapicultura es que los enjambres solían anidar en árboles ahuecados por impactos de rayos y que, dada la desforestación brutal que es firma del antropoceno, cada vez se les dificulta más encontrar espacios adecuados.

Puedo confirmar que en nuestro paraje al menos, entre fines de agosto y principios de septiembre, abundan les vecines que suplican por un apicultor que les libere de un enjambre enorme que intenta habitar el más inconveniente de los rincones.

Cuadros

A diferencia de las colmenas comerciales, en la colmena keniana no se utilizan cuadros prefabricados ni cera estampada. Basta con brindar el borde superior del que quienes llevan millones de años construyendo panales colgaran su obra.

Sólo debemos tener la precaución de que ese borde superior sea del ancho preferido por las abejas en la naturaleza, alrededor de 3,25cm. Esto garantizará que podamos retirar cuadros individuales para la cosecha manipulando un panal por vez.

Inclinación

Las paredes laterales forman un ángulo de 120° con el piso. Esto cumple una doble función. Por un lado permite que los panales tengan su forma ovoide natural sin que las abejas los pegen a los laterales y por otro los ángulos abiertos resultan más higiénicos previniendo plagas como la barroa.

Piquera o entrada

El debate sobre cuántas piqueras ha de tener y su ubicación parece no tener fin. En general quienes vienen de prácticas más intervencionistas prefieren ubicar una piquera en el centro y trabajan con separadores de reina y esas cuestiones. Hay quienes dicen que debe ir al este y cerca del piso para evitar pérdida de calor, otres al este y arriba para que ventile el exceso de humedad.

Yo he elegido decantarme por la opción más simple, evitar poner el primer cuadro al este lo cual deja abertura suficiente para que las abejas circulen sin demoras, favorece la ventilación y garantiza que el núcleo que jamás tocaré está en ese extremo. De esta manera la cosecha consiste en ir retirando los panales de reserva desde el extremo oeste sin tocar del 10 hacia el este.

Tratar la madera

Dado que es un mueble de madera que permanecerá a la intemperie, es recomendable hacerle algún tipo de tratamiento para prevenir su deterioro. La pregunta que surge es qué tratamiento es lo suficientemente natural e inocuo para evitar perjudicar a nuestras amigas o incluso disuadirlas de ocupar nuestra colmena.

Habiendo tomado nota de que los enjambres prefieren árboles cuyo centro se ha quemado y atendiendo a mi compulsión por practicar Shou-Sugi-Ban a toda madera que toco he optado por carbonizar levemente la madera tanto por dentro como por fuera. Es una práctica económica que no requiere mantenimiento y aporta todas las bondades del carbón vegetal (regulación de humedad, purificación de aire, disuade a hongos e insectos que afectan la madera).

La combinación

El resultado es una apicultura económica, sustentable, respetuosa de las abejas y fuertemente apoyada en el hacer nada.

El refugio

En pocas horas, utilizando herramientas manuales construimos un espacio adecuado y duradero que brindará refugio a un enjambre que lo ocupará por voluntad propia.

Hacer nada

Lo siguiente que debemos hacer es nada durante un año mientras el enjambre se consolida y produce el superabit necesario para compartirnos cuándo sea el momento apropiado.

Cosecha

Sólo cuando el año haya transcurrido, con la abundante primavera por delante, trabajaremos algunas horas en una noche oscura utilizando una luz roja, un balde y un cuchillo para cosechar parte de la reserva.

Naturalmente las abejas producen miel “de sobra” como prevención para momentos de escacés o dificultad para cosechar polen principalmente durante el invierno.

La luz roja se encuentra fuera del espectro visible para las abejas, esto evita confrontaciones que hacen necesario el uso de traje y humo y que siempre tienen un saldo en vidas para el enjambre.

(no tán) Procesado

Al no contar con cuadros y cera estampada, nos encontramos con la “desventaja” de no necesitar/poder centrifugar los panales.

Lo que haremos es machacar los panales y dejarlos escurrir toda la noche. Luego limpiaremos la cera en una holla con agua tibia. Al finalizar nuestra tarea contaremos con cera, miel y agua con miel que se puede beber fresca o fermentarla para hacer deliciosa hidromiel.

Volver a hacer nada

Nuestra siguiente tarea será retornar a hacer nada hasta la próxima cosecha el siguiente año.

 
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from maleza

Todo empezó cuando @laloyca@social.anartist.org preguntó por un buén tutorial para aprender a usar #Scribus. Yo justo andaba intentando maquetar mi primer zine con scribus un poco entre tocar todo a ver qué pasaba y búsquedas rápidas para encontrar pistas sobre lo que todavía no salía.

No sabría decir claramente qué es pero scribus tiene algo que a priori intimida un poco. Yo venía de maquetar con Sile y antes con paged.js y todo me resultaba antinatural.

Decidí, entonces, ver si lograba ordenar un poco lo que venía descubriendo mediante el viejo truco de enseñarle a alguien más. Fué ahí que surgió la idea de intentar un zine que explique cómo hacer ese mismo zine con scribus.

Dado lo escueto de la tarea y del formato de minizine de 8 páginas, el resultado está bién lejos de “un buén tutorial”. Consiste simplemente en tomar la mano del lectore por unos minutos para obtener un pantallazo rápido de las funciones principales y perderle el miedo.

Tengo la esperanza de que sirva de empujoncito para varies que andan ahí medio titubeando al respecto.

El texto quedó, debo reconocerlo, súper árido. Está mas cerca de un script destinado a ser ejecutado linea por linea que de algo ameno de leer. Espero sepan disculpar, por un lado el formato es mínimo y por el otro quería dejar suficiente espacio en blanco para que cada une lo haga propio.

Los experimentos que más me gustan son aquellos en los que lo más interesante es lo que les demás hacen con ellos. En mis sueños más osados el zinequinón se viraliza y una lluvia de fotos de zinequinones intervenidos con ilustraciones, colage o lo que sea invade el fediverso unido sólo por la misteriosa etiqueta #zinequinon.

Se puede descargar de https://maleza.srht.site/zinequinon.pdf

 
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from hijodelagalaxia

Estaba leyendo una biografía del Che escrita por Paco Ignacio Taibo II. Hay un capítulo en donde se narra la estancia del Che en Ciudad de México, en donde conoce a Fidel y a otros exiliados cubanos. En un párrafo, según varios testigos y el registro del diario del Che, se dice que Fidel y él tuvieron una conversación de unas 7 u 8 horas de duración que les alcanzó hasta la madrugada. Cosas similares llegué a leer en algunas entrevistas a Borges y a Cortázar sobre las largas conversaciones que tenían con otras personas hasta amanecerse.

La cosa no me sorprendió tanto porque alguna vez tuve experiencias similares, y es más, era algo que me pasaba con frecuencia cuando era más joven y estaba estudiando el bachillerato. Recuerdo haber tenido conversaciones muy largas con mis amistades sobre una variedad de temas: desde música, política, romance, economía, uso recreativo de sustancias y un montón de temas que se intercalaban, que daban paso a conversaciones múltiples que no era lineales. Entre estar leyendo la biografía del Che y recordar mis años de bachillerato me pregunté a mi mismo: ¿qué pasó con mi capacidad de tener conversaciones largas con otras personas?

La verdad es que sentí una especie de añoranza por esa situación y he estado dándole vueltas a algunas cosas que podrían ser las causas de que esas conversaciones largas hayan desaparecido de mi vida:

La sociedad del cansancio: sin duda muchas de las personas que me rodean están muy cansadas. Entre sus múltiples ocupaciones, algunas personas ya con familia, otras con trabajos muy explotadores doblando turnos, con problemas de salud mental, etc. Yo mismo a veces estoy demasiado cansado como para socializar con las demás personas y prefiero invertir las pocas energías que tengo en hacer algo que me distraiga un poco del mundo. Muchas de las veces me gustaría quedarme a conversar más tiempo con una persona, pero siempre decimos que tenemos que irnos porque hay algo más que necesitamos ir a hacer a tal o cual hora.

Las economías de la atención: las historias en las que me recuerdo teniendo conversaciones largas no estaban atravesadas por los dispositivos que ahora tenemos. No quiero que esto suene a que estoy culpando al móvil como el principal culpable de romper la dinámica de las largas conversaciones, pero lo que sí he notado es que cuando estoy conversando con alguien, a veces una llamada, una notificación, y la necesidad de estar atentes a cuestiones de su trabajo o su familia, interrumpen constantemente las conversaciones. Después de una llamada entrante o una notificación inesperada, es difícil retomar el ritmo por donde iba la conversación, y reiniciar un tema puede ser tardado y difícil. Nuestra atención siempre está en disputa, y por supuesto, hay muchas cosas que le ganan a nuestra atención que una conversación suelta y sin direccionalidad clara. Algunas personas se han comprado la idea del rendimiento, incluso en la manera en la que dialogan con otres, y a veces, yo también me la vendo.

Pérdida de referentes: otra cosa que he pensado es que en un mundo en el que ahora los referentes que cada quien tiene son más personalizados, a veces es difícil encontrar referencias comunes. En algún momento de mi vida recuerdo que Los Simpson eran un referente para casi toda la gente que me rodeaba y podíamos citar frases, referenciar capítulos y reirnos de cosas similares. Lo mismo pasaba con las películas y los libros que llegaban a nosotres. Usualmente leíamos y veíamos casi las mismas películas, porque las comprábamos piratas del mismo vendedor que nos hacía recomendaciones de acuerdo al perfil que teníamos las personas que nos juntábamos en el mismo lugar en el bachillerato. Por supuesto, tampoco es que de plano los referentes sean radicalmente distintos, pero sí se vuelve más difícil compartir referentes cuando hay un exceso de opciones de donde elegir a diario basadas en algoritmos que personalizan todo. Se pierde un poquito el sentido colectivo de la cultura a la que nos acercamos.

Cuando tengo estas reflexiones me siento un poco como el señoro rancio que anhela el pasado y ve con malos ojos todo lo que huela a presente. La verdad para mí no es del todo así. Hay muchas cosas que disfruto de mi presente y tampoco añoro volver al pasado, ni me compro la idea de que “todo tiempo pasado siempre fue mejor”. Pero lo que sí extraño es poder tener largas conversaciones con las personas que me rodean, poder repetir esa experiencia de cuando la dinámica social daba para aventarse conversaciones de horas, de manera poco interrumpida salvo por situaciones orgánicas del ambiente: ladridos de perro, una patrulla o ambulancia pasando, alguien entrando a la casa, o esos silencios disfrutables en los que las personas involucradas en la conversación se quedan digiriendo lo que se ha dicho hasta ahora.

Más que señoro rancio frustrado por un pasado que no volverá, me pregunto qué debo hacer para fomentar el regreso a esa dinámica. Porque creo que tampoco es tan difícil o imposible hacerla volver.

 
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from torroesía

Más que una madre,

más que un amor,

Siempre fuerte, siempre alegre.

Ahora aprenderemos, en tu recuerdo,

como infundir tu energía,

como enseñar tu valor.

Somos llamas que alimentan el sueño compartido.

Somos fuego que arde en tu corazón.

 
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from torroesía

Besos

que empiezan con los ojos

Besos

que presumen de ser más que besos...

Agujeros de gusano,

Viajes en el tiempo.

Besos encadenados,

cadenas de besos.

Besos liberados

juegan a ser verso.

 
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from torroesía

Las cebollas recogen

lo que no podemos, queremos, sabemos decirnos,

lo envuelven en sus capas

y lo devuelven en forma de llanto.

 
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from hijodelagalaxia

Mandatos y congruencias excesivas

Al igual que en la novela de Herman Hesse El Lobo Estepario, así también yo me encuentro con dos seres habitando en mí. Uno, por un lado, que quiere vivir una vida holgada y despreocupada, y otro, que está demasiado preocupado por ser congruente y cumplir con todos los mandatos de nuestra sociedad contemporánea. La lucha interna entre estos dos seres puede llegar a ser agotadora.

En los círculos de personas que luchamos por un cambio social los mandatos y las congruencias pueden terminar disminuyendo la energía de las personas. Personalmente, yo siempre estoy debatiéndome entre momentos de buscar una congruencia total con mis ideales, y por otro, dándole espacio al error y la flexibilidad. Encontrar el punto medio es difícil.

Algo que me ha ayudado a lo largo del tiempo es pensar algunas acciones en términos de negociables vs no negociables. Mi alimentación vegetariana (en tránsito a vegana) es un no negociable para mí, y curiosamente es una de las cosas que vivo sin tanto peso. Pero hay otras cosas que me producen ambivalencias: por ejemplo, en un intento por estar alejado del mundo de las Big Tech, a veces termino aislándome socialmente, y cuando entro a redes privativas por cuestiones laborales y me doy un tiempito para chismear en la vida de mis amistades, siento el peso de la culpa carcomiéndome. Son este tipo de mandatos con los que tengo que ir negociando en el día a día.

No sé que tanto esto tenga que ver también con un mandato propio del capital: cuerpos productivos, eficientes, eficaces, desprovistos de emociones, reduciendo márgenes de error al mínimo, súper enfocados y con metas ambiciosas todo el tiempo. Por un lado, luchamos por alcanzar una sociedad post-capitalista en donde los cuerpos no sigan estos mandatos, pero por otro lado, esos mandatos se han incrustado en muchos espacios de lucha para las personas que pertenecemos a éstos.

Estoy cansado de venderme la idea de que soy ese tipo de cuerpo, pero a veces no puedo dejar de aspirar a serlo. Siento que mi valor como persona depende de que asuma esos mandatos, y aunque en sí mismos no son negativos, en una sociedad capitalista como lo es la nuestra, esos mandatos terminan matándonos. Pero la vida es más que eso. No sé si valga la pena comenzar a seguir los ritmos de la vida: los bosques, los ríos, los cielos, el cosmos... pero al mismo tiempo hay procesos de vida o muerte que no pueden esperar. Creo que también nuestros mandatos y congruencias excesivas se deben a los niveles de indiferencia sociales que se viven, es decir, no tendríamos exceso de chamba si como sociedad estuviéramos más involucrades en procesos de defensa de la vida y contra el capital. A veces somos pocas personas y eso implica que nos aumente el trabajo, y con ello tal vez vengan esos mandatos: “es que no puedo dejar de chambear porque siempre se vienen crisis aquí y allá”.

Espero que este mes pueda bajar el ritmo y dejar de sentir que todo recae sobre mis hombros. Soltar la idea de que mis ritmos deben ser los del capital. Seguir conectando con personas para repartirnos cargas y acompañarnos en los cuidados. El placer de no hacer nada debería ser eso: un placer y no un remordimiento.

 
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from hijodelagalaxia

Leer & Escribir

Soy un experto en leer. Me gusta mucho desde que era muy joven. En lo que siempre he tenido una gran dificultad es en escribir, y no porque me cueste trabajo o no me guste, sino por el bloqueo que me significa el hacerlo. Escribo mucho para la academia, pero escribir por el placer de escribir o hacer notas más personales es un hábito que difícilmente me sale.

Pero, como siempre, aprovechando que se viene un año nuevo, creo que necesito comenzar a combinar ambos placeres: el leer sin descuidar el escribir. He pensado qué es lo que me obstaculiza escribir y pienso en una serie de cosas:

  • Escribir a veces me supone una obligación de compartir con el mundo lo escrito. Si bien tengo un cuaderno de notas personales, muchas otras cosas que escribo siento que tienen que compartirse de alguna forma. Esa presión hace que a veces me paralice pensando si será lo suficientemente bueno para ser leído por otres.
  • Tengo una idea muy inflexible a veces sobre las cosas que se pueden escribir. Pienso que sólo vale la pena escribir de cosas extraordinarias, pero escribir de lo cotidiano es algo que quiero practicar para el siguiente año (aunque en realidad comienzo hoy practicando la escritura con este texto).
  • Hay días que las energías mentales no me dan para escribir, pero he visto blogs de personas que escriben entradas de dos párrafos. Creo que esa es una buena opción para mí, porque no quiero dejarla práctica de escribir y si puedo sólo escribir aunque sea dos párrafos eso me mantendría.

Entonces, si alguien lee esto eres testigo que desde hoy practicaré más la escritura y pondré aquí todas las cosas que me vengan a mente. Total, no tengo obligación con nadie de hacer de este blog algo concreto.

 
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