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Esto es algo que hice en diciembre para practicar cosas del Manual práctico de costura y tejidos, de Lorna Knight, un libro que me gustó mucho porque te enseña un montón de puntos diferentes y costuras paso a paso, pero que no tiene mucha utilidad práctica al principio porque necesitas saber más para tener donde usar cada técnica.

Total, que tenía una toalla vieja que ya se caía a cachos pero que no había tirado porque seguía cumpliendo su función de toalla, y decidí hace un apaño para alargarle la vida, que se iba acortando con cada lavadora, y de paso practicar el punto de festón.

Así que corté la toalla en dos con la idea de convertir lo que se pudiera salvar en una toalla más pequeña y aprovechar el resto para limpiar accidentes de gato.

Aunque la mayor parte no quedó bonita, se cumplió el objetivo se evitar que siguiera rasgándose y además me sirvió para coger soltura con el festón.

Esta era la situación inicial:

Una toalla amarilla con dos franjas de tela azul con flores bordadas. Hay un pedazo agujero entre la tela «normal» y una de las franjas azules y otro agujero más pequeño en el borde, que tiene toda la pinta de ir a hacerse cada vez más grande.

Esta es la parte más grande de la toalla, con los bordes cosidos malamente (aquí todavía me liaba bastante porque ser zurda implica tener que seguir las instrucciones de los puntos al revés, y ese «al revés» suele ser difícil de calcular cuando estás empezando): Toalla amarilla con dos bordes cosidos. Ya no es rectangular porque he tenido que recortar bastante de una esquina.

Detalle del borde cosido. Estaba practicando el punto de festón, que, describiéndolo mal y pronto, se podría decir que está formado por un hilo de bordar que queda en paralelo al borde de la tela, enganchado por un punto que se hace en perpendicular (como muchas eles mayúsculas seguidas). Pero no he conseguido hacer el festón todo el rato, así que hay partes que quedan con sobrehilado (lo que viene a ser recoger el borde de la tela con puntadas diagonales).

Y este es el trozo pequeño, que me quedó mejor porque ya le había pillado el truco al festón:

Recorte alargado de una toalla: es de tela amarilla y tiene dos franjas de tela azul con flores bordadas. Una de las franjas está muy cerca del borde que he cosido.

Detalle del borde cosido con punto de festón, que ya me va quedando mejor. El hilo es de un color parecido al de la tela, así que no se nota mucho, pero sí que destaca al coincidir con la franja azul.

Bonus: Robin revisando el trabajo. Gato atigrado husmeando el trozo de toalla remendado. ¿Le dará el visto bueno?

Por motivos ajenos a mi voluntad (la pantalla), en octubre de 2025 tuve que cambiar de móvil. Con la esperanza de que el nuevo me durara más, decidí llevarlo con funda, pero me negaba a comprar una de plástico, así que me puse a investigar cómo hacer una de tela.

Como no tenía muchas expectativas, no me molesté en comprar alguna tela bonita, sino que usé las que ya tenía en casa: tela vaquera para el exterior y la tela azul de origen desconocido para el interior. Sí que compré guata blanda y un broche automático para el cierre.

Seguí las instrucciones de este tutorial y fue mucho más fácil de lo que pensaba, aunque fue una de esas situaciones en las que no te queda otra que confiar en el proceso, porque hay que colocar las capas de una manera determinada para luego darles la vuelta, y yo no le veía la lógica ni entendía por qué iba a quedar bien al final.

Un rectángulo de tela vaquera unido con un sobrehilado a un trozo de guata. Después de añadirle otro trozo de tela para el interior y de darle dos vueltas a todo, tendrá forma de funda de móvil, os lo prometo.

Lo único que cambié fue la forma de hacer el borde, porque en el tutorial indicaban que hay que cerrarlo con punto escondido, pero no hubo manera y acabé haciéndolo con un pespunte cutre.

Tardé como hora y media en hacer la funda, y seguro que se puede hacer más rápido si se tiene experiencia o se cose a máquina (y si no hay ningún gato molestón cerca).

Gato atigrado tirado en el sofá y peleándose con un carrete de hilo blanco. Por ahí se ven la bolsa de las telas, las tijeras de costura y un libro.

Yo cortando un trozo de guata con un gato negro tumbado en el regazo e intentando sujetarme la mano con la patita porque ha decidido que es la hora de los mimos, no de coser.

El broche me dio más quebraderos de cabeza y lo tuve que volver a coser hace poco porque algunos lados se estaban soltando. Y no porque a Zorro le gustara un poco demasiado el imán...

Una funda de móvil de tela abierta en el brazo del sofá. La parte de fuera es de tela vaquera azul oscura, la de dentro es de un azul algo chillón y tiene un cierre metálico de imán color plateado. Un gato negro lo está mirando con aviesas intenciones...

Disfruté tanto y me quedé tan contenta con el resultado que esto fue lo que me animó a aprender a coser de verdad. Si pude hacer esto sin tener ni idea de nada, ¿por qué no voy a poder hacerme ropa cuando sepa más de estas cosas?

#costura #fundas

En noviembre de 2024 tenía dos pantalones de pijama que se me caían, así que decidí intentar cambiar la goma. Me daba un poco de miedo porque nunca había hecho nada tan complicado, pero no perdía nada por probar, así que compré una goma me puse manos a la obra siguiendo este tutorial (la forma de calcular la longitud de la goma, que era muy fácil, la encontré en otra web que no llegué a guardar, así que tendré que volver a buscar la manera la próxima vez). Cambié la goma a dos pantalones, pero solo llegué a sacar fotos a uno. Aquí podéis ver cómo quedó la goma antes de cerrar el dobladillo y cómo quedó al final, tanto por fuera como por dentro:

Foto de un pantalón de pijama blanco con globitos azules. Tiene la parte de la cintura descosida y se ve la goma nueva que le he puesto. Foto del mismo pijama, del revés. La cintura está cosida con la goma dentro y ha quedado un poco fruncida, pero oye, tampoco está tan mal Foto del mismo pijama, ahora del derecho. La cintura está algo fruncida.

Me llevó un par de tardes y la verdad es que no quedó muy bonito, pero cumplió la función de permitirme usar ese pijama más tiempo, que es lo importante. Lo curioso es que, un año después, una de las gomas sigue sujetando bien pero la otra no. Creo que se debe principalmente a que la cosí mal y se han soltado varias puntadas, pero me pregunto si también tiene que ver la anchura de la goma, porque las compré por separado y eligiendo la anchura al azar (ni me había planteado que existieran gomas de diferentes anchuras, aunque tenga toda la lógica del mundo, y cuando me enteré tampoco pensé que esa medida tuviera alguna importancia más allá de la estética, pero ahora doy por hecho que sí, así que la próxima vez me informaré mejor).

#costura #gomas #pantalones #pijamas

La primera vez que intenté en serio arreglar una prenda fue en octubre de 2024, inspirada por Ondiz, que primero compartió su experiencia en Mastodon y después, cuando le hice preguntas, me la describió paso a paso, con enlaces a vídeos y tutoriales. Aunque mi resultado no tiene ni punto de comparación con el suyo, le estoy muy agradecida porque me plantó una semillita que poco a poco echó raíces y que ha acabado floreciendo en este blog.

La idea era arreglar la entrepierna de unos pantalones de una manera visible con la técnica sashiko. Primero probé con un pantalón viejo que no me importaba mucho destrozar y, como no tenía mucha fe en mis habilidades, no me molesté en comprar los materiales adecuados, sino que usé una tela que tenía por casa y aguja e hilo normales.

Foto de la parte trasera de unos vaqueros viejos, con un agujero bastante grande a cada lado de la entrepierna.

El resultado, como veis, fue bastante lamentable:

Foto del interior de un lado de la entrepierna, que tiene puesto un parche de tela azul oscura sujeto y decorado por unas puntadas de hilo azul más claro, que deberían formar una cuadrícula de cruces pero ha quedado terriblemente irregular.

La zona «arreglada» vista desde fuera. Se nota que es un arreglo torpe y la tela ha quedado muy fruncida.

Un mes después lo volví a intentar con un pantalón que me importaba más porque era de mucha mejor calidad (un Levis que compré de segunda mano) y tenía los bolsillos más grandes que he visto nunca en unos vaqueros (sospecho que lo compré por error en la sección de hombres, lo que me lleva a la conclusión de que mi género es «persona con bolsillos»).

Foto de unos vaqueros con dos agujeros de diferentes tamaños a cada lado de una entrepierna.

Como quería que quedara bonito, esta vez sí que compré tela vaquera, aunque seguí usando la misma aguja y el mismo hilo de la ocasión anterior.

Foto de la entrepierna rota. He cosido con hilo azul claro alrededor de los agujeros.

Tardé unas dos horas y el resultado no fue ni de lejos perfecto, pero quedó mucho mejor que el primer intento:

La entrepierna rota. En uno de los lados, por fuera, hay un parche de tela vaquera un poco más oscura que la original, que está sujeto por un entramado de cruces de hilo azul. Aunque siguen sin ser perfectas, las cruces han quedado mucho mejor que la primera vez.

Ahora hay un parche a cada lado de la entrepierna, que cubren todos los agujeros. Se nota que las cruces son muy chapuceras, pero ya se ha demostrado que podría ser peor.

De todas formas, tendré que repasarlo porque, ahora que ha pasado algo más de un año, algunas partes se han soltado. ¡Ya os contaré las novedades!

#costura #sashiko #VisibleMending #pantalones #entrepiernas