Arreglando destrozos gatunos: Scotch darning chapucero
¿Qué pasa cuando tienes un edredón que se ha mantenido en perfecto estado más de veinte años, hasta que un gato (o dos, porque el número de implicados no está claro) decide(n) que esa esquina de la cama es el lugar perfecto para rascar? Pues que toca sacar la aguja y ver qué se puede hacer para que aguante otros veinte años por mucho que los malvados felinos se empeñen en destrozarlo.
Me lo tomé como una oportunidad para practicar el Scotch darning, usando como modelo este vídeo que me pasó mi gran inspiradora Ondiz (en su defensa diré que ella me lo recomendó para zurcir calcetines, así que, si no era la técnica más adecuada para este caso, toda la responsabilidad es mía, que me apetecía probar).
Hice el apaño en tres fases que se diferencian bastante bien en el resultado final. En la primera, como es habitual en mí, tuve que deshacer y rehacer varias veces hasta dar con la distancia adecuada entre puntadas, y al final quedó bastante mejorable pero funcional:
La segunda fue un desastre absoluto porque en algún momento, no sé cómo, se me hicieron nudos en el hilo y, como hubo uno que fui incapaz de deshacer, no me quedó más remedio que cortarlo y hacer un apaño cutre para afianzar el resto de la trama.
En la tercera decidí cambiar de dirección y coser a lo largo en vez de a lo ancho con la esperanza de tardar menos y gastar menos hilo. No me había atrevido a hacerlo así desde el principio porque me parecía arriesgado con un agujero tan largo, pero a estas alturas ya decidí que de perdidos al río. Y esta parte me quedó bastante apañada, quizá porque ya iba cogiendo soltura con la técnica.
En total me llevó unas dos horas coserlo todo, y al final quedó así:
De momento ha aguantado un día y una noche y no parece que a los gatos les llame la atención el relieve ni tengan especial interés en seguir sacando algodón. ¡A ver si hay suerte y siguen así!