¡Mi primera camiseta!

Ayer estrené mi primera camiseta y me hace mucha ilusión porque, aunque no ha quedado perfecta, está lo bastante bien para poder llevarla por la calle y es buena señal que haya superado tanto su primera lavadora como su primer día de uso. La confección ha sido toda una aventura, desde buscar el patrón y la tela adecuada hasta entender cómo unir correctamente las piezas, así que estoy muy contenta de haber llegado a buen puerto y deseando embarcarme en el siguiente viaje. Aquí va una crónica resumida para quien tenga curiosidad.

El patrón

Soy una persona de gustos sencillos para vestir (o, como diría mi madre, sosa), así que mi idea era hacerme una camiseta de tirantes muy básica, sin ninguna floritura. Además, como era mi primera vez y no tenía ninguna garantía de que fuera a salir bien, no quería gastarme mucho dinero. Así que, antes de empezar con el proyecto en sí, pasé mucho tiempo buscando patrones 1) para principiantes, 2) gratuitos o baratos y 3) de un estilo de camiseta que me gustara. Después de mucho buscar, encontré este y decidí probar con él (sin volantes porque, recordemos, soy sosa). El tema de la impresión también fue interesante, porque ese patrón viene en dos PDF, uno para imprimir en formato A1 y otro en A4. Pensé que sería más cómodo imprimirlo directamente en A1, así que fui a una copistería del barrio y tuve que esperar más de media hora porque coincidió que el plotter (palabra que desconocía hasta entonces) estaba ocupado... y, encima, cuando llegué a casa me di cuenta de que solo me habían imprimido una de las dos hojas. Así que al día siguiente me puse a buscar otra copistería porque a la misma no me apetecía volver, y cuando por fin encontré una que imprimía en A1, ¡resulta que cobraban 24 € por hoja! Que agradecidísima porque el chico de la copistería fue supermajo, tuvo el detalle de decirme el precio de antemano y me explicó muy bien el motivo al ver mi cara de susto (en el otro sitio me habían cobrado 4 €), pero no me merecía la pena pagar por la impresión más que por la tela. Así que decidí imprimirlo en A4 en casa (que además tengo muchos folios imprimidos por una cara a la espera de aprovechar la otra) y juntar las páginas con celo. Fue un poco rollo, pero no más que hacer cola en la copistería, así que la próxima vez lo haré directamente así.

La tela

Tenía clarísimo que quería una camiseta de algodón 100 % y de una tela buena para que me dure muchos años, así que fui a mi tienda de telas de confianza (la única que conozco)... y resultó ser más complicado de lo que esperaba. Pedí que me enseñaran telas de algodón, me preguntaron para qué la quería y, cuando dije que para hacerme una camiseta, me dijeron que para eso lo que vendían eran retales de poliéster o, si no, ya tenía que pasar a las telas de popelín para camisas. Como el poliéster estaba descartadísimo, fui a la sección de camisas y tardé un montón en encontrar una tela que me convenciera, porque casi todas eran de rayas o de cuadros o tenían estampados que no me gustaban nada. Al final encontré una tela verde lisa que bueno, no era exactamente el tono de verde que habría elegido normalmente, pero tampoco tenía muchas más opciones, así que compré esa. Según el patrón necesitaba 1 x 1,40 metros y, como el rollo era de 1,50, tuve que comprar un metro, que me costó 12,50 €. No me parece caro, y además me ha sobrado bastante, que seguramente aprovecharé para hacer una bolsa para cubiertos. El tono me ha acabado gustando y combina bien otras prendas que tengo, así que me he quedado contenta, pero tengo que encontrar otra tienda de telas porque está claro que en esa me va a costar encontrar lo que busco.

La talla

Según la tabla de tallas de la web de la que descargué el patrón, yo necesitaba una talla M para el pecho y una L para la cintura y la cadera (lo que equivale respectivamente a la 44 y la 46 en el patrón, que por lo visto usa el sistema de tallas ruso). El patrón tenía diferentes marcas para recortar por la talla correspondiente, pero ninguna indicación para alargarlo o acortarlo por algún sitio, así que estuve dudando sobre si a) usar simplemente la talla L aunque me quedara holgada en el pecho o b) marcar la línea de la talla M a la altura del pecho, la de la L en la cintura y trazar una línea transversal desde el pecho a la cintura para llegar a una especie de término medio. Me arriesgué con la opción b y creo que hice bien, porque la camiseta me ha quedado algo holgada por la espalda, así que seguramente me habría quedado demasiado grande si me hubiera decantado por la opción a. Aunque eso me hace preguntarme si la tabla de tallas es correcta, porque sospecho que me habría quedado mejor ajustada si hubiera tirado con la talla M para todo. La próxima vez a lo mejor me vengo arriba y me hago mi propio patrón personalizado desde cero.

La confección

Ya con todos los materiales, por fin me metí en harina y la cosa resultó ser a la vez más fácil y más difícil de lo que esperaba. Por un lado, empecé cagándola al cortar la tela porque todavía no controlaba lo de colocar alfileres, así que el patrón se me movió y corté de más y de manera irregular la pieza delantera. Además, como el patrón no venía con instrucciones ni con un triste tutorial (que, a ver, no me quejo porque era gratis, pero una es lenta para estas cosas), una vez cortadas las piezas pasé mucho tiempo pensando cómo tenía que unirlas, a pesar de tener a mano un par de libros que explicaban a fondo todo tipo de costuras. Por otro lado, una vez entendí la lógica de la camiseta y aprendí a poner bien los alfileres, todo fue bastante fluido. Cometí errores, tuve que deshacer algunas partes y repasar bien otras para que no se descosieran, pero poco a poco la cosa fue tomando forma de camiseta. Me pareció mágico ver cómo cuatro trozos de tela mal cortada se convertían en una prenda de verdad. ¡Y era yo la que estaba haciendo magia! Calculo que me llevaría unas ocho horas entre hacer y deshacer. La próxima vez iré más rápido porque no tendré que pensar tanto y porque, con un poco de suerte, no tendré que volver sobre mis propios pasos cada dos por tres.

Una pequeña selección de fotos

El terrible corte de la parte delantera, con las pinzas de pecho señaladas: Trozo de tela verde cortada que será la parte delantera de la camiseta. Los bordes laterales y el superior están mal cortados, a trompicones, y del borde inferior salen muchos hilillos. Arriba a la izquierda y a la derecha, a la altura del pecho, hay dos triángulos marcados con hilván verde de un tono más claro que la tela, que serán las pinzas del pecho.

Mis primeras pinzas y costuras francesas: Dos trozos grandes de tela cosidos de modo que tienen forma de una camiseta básica de color verde, con pinzas en el pecho. Los costados están cerrados, pero todavía tiene los bordes de abajo y de arriba sin coser, así que están llenos de hilitos, y también falta añadirle los tirantes.

La camiseta terminada: Una camiseta verde de tirantes hecha a mano, colgada de una percha.

El control de calidad gatuno: La camiseta está colgada de una percha en la manilla de la puerta y un gato atigrado, que sale borroso, está de pie con las patas estiradas, listo para derribarla. La camiseta sigue colgada de la percha, pero ahora es acechada por un gato negro que la mira medio agazapado (y también borroso), sin atreverse a atacar de momento.

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