Proyecto fallido: convertir en falda unos vaqueros viejos

Esto lo hice en enero y no salió bien, pero fue un buen aprendizaje y todavía me queda otro par de vaqueros viejos para hacer otro intento. Estaba leyendo Confección de prendas de vestir, de Alison Smith, que es un libro completísimo que me gustó mucho, y decidí probar la técnica que explica para convertir un pantalón en una falda, pero, como veréis, justo esa parte no está escrita a prueba de torpes. Para este experimento usé unos vaqueros viejos que tenían la entrepierna rota, como muestra mi desayudante en la foto: Unos vaqueros largos extendidos sobre el suelo. Encima hay un gato atigrado que parece estar señalando los dos agujeros a la altura de la entrepierna (uno de de ellos tapado por un parche casero cutre). La técnica consiste básicamente en cortar los pantalones a la altura deseada de la falda y usar la tela sobrante para rellenar el centro delantero y trasero de la futura falda. Gato negro agazapado al lado de los vaqueros recortados, que ahora parecen unos pantalones pirata. Dos trozos de tela, que son el bajo recortado de cada pernera. Una de las peneras extendida, una vez cortadas las costuras laterales. La parte delantera empezó siendo un desastre. El lado derecho fue bastante bien, pero el izquierdo lo he tuveque deshacer varias veces porque la tela de relleno se me torcía y acababa así de desviada, por lo que se me acababa la tela antes de llegar abajo: Los vaqueros recortados con un trozo de tela cosida por dentro entre las dos perneras. La tela de dentro está inclinada, así que por abajo no  coincide con el borde de la pernera de la izquierda de la foto y, por lo tanto, no se puede coser hasta el final. Me tiré como tres horas para hacer esa chapuza y pensaba dejarlo para otro día, pero después de comer me animé y conseguí apañarlo: Foto parecida a la anterior, pero he conseguido enderezar la tela de dentro y ya se intuye la forma de una falda, aunque la costura de en medio no está centrada y los bajos son muy desiguales porque todavía hay que recortar y hacer el dobladillo. ¡Por detrás me salió mucho mejor, y eso que era más difícil! Deshice más costuras para reducir el tiro y poder doblar la parte de los agujeros de la entrepierna y coserla con la tela de relleno. Tardé como una hora en arreglar lo que me quedaba de delante y hacer todo esto de atrás (la primera foto es de antes de coser y la segunda de después). ¡Se ve que me sentó bien la comida! Parte trasera de la futura falda: los vaqueros "pirata" extendidos con la tela sobrante de las perneras en medio. Se ven claramente los agujeros de la entrepierna, demasiado grandes y gastados para que merezca la pena intentar remendarlos. Foto parecida a la anterior, pero la tela de la antigua entrepierna ya está cosida y los agujeros han desaparecido. La costura de en medio está bastante bien centrada (¡mucho mejor que en la parte de delante!). Los bajos siguen siendo muy desiguales porque todavía hay que recortar y hacer el dobladillo. Dejé para otro día recortar la tela que sobra y hacer el dobladillo. Tardé un par de horas más, y lo más difícil fue poner los alfileres para sujetar el dobladillo y que no se movieran. Aunque siempre hay margen de mejora, quedó bastante bien: El bajo de la falda, con un dobladillo de pespunte cosido con hilo blanco. Las puntadas han quedado bastante rectas, aunque no del todo, porque dibujé una línea verde con rotulador lavable como referencia. En la parte derecha se ve la sombra de una cabeza de gato porque, por supuesto, el animal tiene que enterarse de todo. La verdad es que estaba muy contenta porque, para ser mi primer intento, había quedado bastante presentable, pero entonces me la probé y me di cuenta de que había hecho dos cosas mal. Por un lado, la falda me quedaba más ancha de cintura que el pantalón original. Esto en sí no es malo, y de hecho hasta me alegré, porque ahora tengo alguna talla más que cuando me compré el pantalón, pero no fue intencionado, lo que significa que en algún momento del proceso la ensanché sin darme cuenta. Lo que sí es malo es que, como solo abrí una de las dos costuras de las perneras recortadas (como se ve en la cuarta foto), la costura restante hace que al andar se forme un pliegue muy incómodo en el centro, tanto por delante como por detrás: Parte delantera de la nueva falda vaquera, ya terminada y con el dobladillo cosido. Aunque en general tiene buena pinta, hay un pliegue que no debería haber en el centro, donde se conserva una de las costuras originales de la parte de la pernera que usé para rellenar ese hueco. No veo otra forma de resolver esto que no sea deshacer todo el trabajo y volver a intentarlo sustituyendo las perneras por una tela sin costuras, así que de momento se queda así y la tengo guardada en el armario por si en el futuro me apetece meterle mano. Aunque me dio pena que no me saliera bien con todo el tiempo que le dediqué, no lo considero un fracaso porque me sirvió para practicar y, como veis, es obvio que necesito mucha práctica. También me valió para entender un poco mejor cómo funciona la ropa (¡y que no hay que hacer costuras donde no quieras que haya dobleces!) y para perderles el miedo a los dobladillos (que tenía la idea de que eran una cosa dificilísima, pero fue bastante sencilla una vez superado el escollo de los alfileres).

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