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Ayer estuve haciendo un par de arreglillos y ni tan mal. Primero, una funda de almohada que se me estaba descosiendo por varias partes.

Antes: Una funda de almohada abriéndose por una costura.

Después (interior): La funda cosida por dentro, con un festoneado a lo largo del borde.

Después (exterior): La funda arreglada, por fuera. El arreglo casi no se nota.

Y luego algo que me preocupaba más: un pijama al que se le había abierto un pedazo agujero en la manga. Primero uní las dos partes con un pespunte para que quedara más fijo, y luego lo reforcé con el festón. A ver qué tal aguanta.

Antes: Una manga de pijama con un pedazo agujero abierto en la costura, donde podrías meter dos dedos holgadamente.

Después (interior): El interior de la manga arreglada. Hay una fila de pespunte con puntadas desiguales hechas con hilo blanco, y por encima un festoneado bastante apañao hecho con hilo azul de bordar. Aunque es imperfecto, a mí me da bastante gustillo verlo.

Después (exterior): La manga arreglada, por fuera. La costura ha quedado bien unida. Se notan unas pocas puntadas de hilo blanco porque pespuntear bien no es lo mío.

#costura #arreglos #mending

Ayer estrené mi primera camiseta y me hace mucha ilusión porque, aunque no ha quedado perfecta, está lo bastante bien para poder llevarla por la calle y es buena señal que haya superado tanto su primera lavadora como su primer día de uso. La confección ha sido toda una aventura, desde buscar el patrón y la tela adecuada hasta entender cómo unir correctamente las piezas, así que estoy muy contenta de haber llegado a buen puerto y deseando embarcarme en el siguiente viaje. Aquí va una crónica resumida para quien tenga curiosidad.

El patrón

Soy una persona de gustos sencillos para vestir (o, como diría mi madre, sosa), así que mi idea era hacerme una camiseta de tirantes muy básica, sin ninguna floritura. Además, como era mi primera vez y no tenía ninguna garantía de que fuera a salir bien, no quería gastarme mucho dinero. Así que, antes de empezar con el proyecto en sí, pasé mucho tiempo buscando patrones 1) para principiantes, 2) gratuitos o baratos y 3) de un estilo de camiseta que me gustara. Después de mucho buscar, encontré este y decidí probar con él (sin volantes porque, recordemos, soy sosa). El tema de la impresión también fue interesante, porque ese patrón viene en dos PDF, uno para imprimir en formato A1 y otro en A4. Pensé que sería más cómodo imprimirlo directamente en A1, así que fui a una copistería del barrio y tuve que esperar más de media hora porque coincidió que el plotter (palabra que desconocía hasta entonces) estaba ocupado... y, encima, cuando llegué a casa me di cuenta de que solo me habían imprimido una de las dos hojas. Así que al día siguiente me puse a buscar otra copistería porque a la misma no me apetecía volver, y cuando por fin encontré una que imprimía en A1, ¡resulta que cobraban 24 € por hoja! Que agradecidísima porque el chico de la copistería fue supermajo, tuvo el detalle de decirme el precio de antemano y me explicó muy bien el motivo al ver mi cara de susto (en el otro sitio me habían cobrado 4 €), pero no me merecía la pena pagar por la impresión más que por la tela. Así que decidí imprimirlo en A4 en casa (que además tengo muchos folios imprimidos por una cara a la espera de aprovechar la otra) y juntar las páginas con celo. Fue un poco rollo, pero no más que hacer cola en la copistería, así que la próxima vez lo haré directamente así.

La tela

Tenía clarísimo que quería una camiseta de algodón 100 % y de una tela buena para que me dure muchos años, así que fui a mi tienda de telas de confianza (la única que conozco)... y resultó ser más complicado de lo que esperaba. Pedí que me enseñaran telas de algodón, me preguntaron para qué la quería y, cuando dije que para hacerme una camiseta, me dijeron que para eso lo que vendían eran retales de poliéster o, si no, ya tenía que pasar a las telas de popelín para camisas. Como el poliéster estaba descartadísimo, fui a la sección de camisas y tardé un montón en encontrar una tela que me convenciera, porque casi todas eran de rayas o de cuadros o tenían estampados que no me gustaban nada. Al final encontré una tela verde lisa que bueno, no era exactamente el tono de verde que habría elegido normalmente, pero tampoco tenía muchas más opciones, así que compré esa. Según el patrón necesitaba 1 x 1,40 metros y, como el rollo era de 1,50, tuve que comprar un metro, que me costó 12,50 €. No me parece caro, y además me ha sobrado bastante, que seguramente aprovecharé para hacer una bolsa para cubiertos. El tono me ha acabado gustando y combina bien otras prendas que tengo, así que me he quedado contenta, pero tengo que encontrar otra tienda de telas porque está claro que en esa me va a costar encontrar lo que busco.

La talla

Según la tabla de tallas de la web de la que descargué el patrón, yo necesitaba una talla M para el pecho y una L para la cintura y la cadera (lo que equivale respectivamente a la 44 y la 46 en el patrón, que por lo visto usa el sistema de tallas ruso). El patrón tenía diferentes marcas para recortar por la talla correspondiente, pero ninguna indicación para alargarlo o acortarlo por algún sitio, así que estuve dudando sobre si a) usar simplemente la talla L aunque me quedara holgada en el pecho o b) marcar la línea de la talla M a la altura del pecho, la de la L en la cintura y trazar una línea transversal desde el pecho a la cintura para llegar a una especie de término medio. Me arriesgué con la opción b y creo que hice bien, porque la camiseta me ha quedado algo holgada por la espalda, así que seguramente me habría quedado demasiado grande si me hubiera decantado por la opción a. Aunque eso me hace preguntarme si la tabla de tallas es correcta, porque sospecho que me habría quedado mejor ajustada si hubiera tirado con la talla M para todo. La próxima vez a lo mejor me vengo arriba y me hago mi propio patrón personalizado desde cero.

La confección

Ya con todos los materiales, por fin me metí en harina y la cosa resultó ser a la vez más fácil y más difícil de lo que esperaba. Por un lado, empecé cagándola al cortar la tela porque todavía no controlaba lo de colocar alfileres, así que el patrón se me movió y corté de más y de manera irregular la pieza delantera. Además, como el patrón no venía con instrucciones ni con un triste tutorial (que, a ver, no me quejo porque era gratis, pero una es lenta para estas cosas), una vez cortadas las piezas pasé mucho tiempo pensando cómo tenía que unirlas, a pesar de tener a mano un par de libros que explicaban a fondo todo tipo de costuras. Por otro lado, una vez entendí la lógica de la camiseta y aprendí a poner bien los alfileres, todo fue bastante fluido. Cometí errores, tuve que deshacer algunas partes y repasar bien otras para que no se descosieran, pero poco a poco la cosa fue tomando forma de camiseta. Me pareció mágico ver cómo cuatro trozos de tela mal cortada se convertían en una prenda de verdad. ¡Y era yo la que estaba haciendo magia! Calculo que me llevaría unas ocho horas entre hacer y deshacer. La próxima vez iré más rápido porque no tendré que pensar tanto y porque, con un poco de suerte, no tendré que volver sobre mis propios pasos cada dos por tres.

Una pequeña selección de fotos

El terrible corte de la parte delantera, con las pinzas de pecho señaladas: Trozo de tela verde cortada que será la parte delantera de la camiseta. Los bordes laterales y el superior están mal cortados, a trompicones, y del borde inferior salen muchos hilillos. Arriba a la izquierda y a la derecha, a la altura del pecho, hay dos triángulos marcados con hilván verde de un tono más claro que la tela, que serán las pinzas del pecho.

Mis primeras pinzas y costuras francesas: Dos trozos grandes de tela cosidos de modo que tienen forma de una camiseta básica de color verde, con pinzas en el pecho. Los costados están cerrados, pero todavía tiene los bordes de abajo y de arriba sin coser, así que están llenos de hilitos, y también falta añadirle los tirantes.

La camiseta terminada: Una camiseta verde de tirantes hecha a mano, colgada de una percha.

El control de calidad gatuno: La camiseta está colgada de una percha en la manilla de la puerta y un gato atigrado, que sale borroso, está de pie con las patas estiradas, listo para derribarla. La camiseta sigue colgada de la percha, pero ahora es acechada por un gato negro que la mira medio agazapado (y también borroso), sin atreverse a atacar de momento.

#costura #confección #DIY #camiseta

Esto lo hice en enero y no salió bien, pero fue un buen aprendizaje y todavía me queda otro par de vaqueros viejos para hacer otro intento. Estaba leyendo Confección de prendas de vestir, de Alison Smith, que es un libro completísimo que me gustó mucho, y decidí probar la técnica que explica para convertir un pantalón en una falda, pero, como veréis, justo esa parte no está escrita a prueba de torpes. Para este experimento usé unos vaqueros viejos que tenían la entrepierna rota, como muestra mi desayudante en la foto: Unos vaqueros largos extendidos sobre el suelo. Encima hay un gato atigrado que parece estar señalando los dos agujeros a la altura de la entrepierna (uno de de ellos tapado por un parche casero cutre). La técnica consiste básicamente en cortar los pantalones a la altura deseada de la falda y usar la tela sobrante para rellenar el centro delantero y trasero de la futura falda. Gato negro agazapado al lado de los vaqueros recortados, que ahora parecen unos pantalones pirata. Dos trozos de tela, que son el bajo recortado de cada pernera. Una de las peneras extendida, una vez cortadas las costuras laterales. La parte delantera empezó siendo un desastre. El lado derecho fue bastante bien, pero el izquierdo lo he tuveque deshacer varias veces porque la tela de relleno se me torcía y acababa así de desviada, por lo que se me acababa la tela antes de llegar abajo: Los vaqueros recortados con un trozo de tela cosida por dentro entre las dos perneras. La tela de dentro está inclinada, así que por abajo no  coincide con el borde de la pernera de la izquierda de la foto y, por lo tanto, no se puede coser hasta el final. Me tiré como tres horas para hacer esa chapuza y pensaba dejarlo para otro día, pero después de comer me animé y conseguí apañarlo: Foto parecida a la anterior, pero he conseguido enderezar la tela de dentro y ya se intuye la forma de una falda, aunque la costura de en medio no está centrada y los bajos son muy desiguales porque todavía hay que recortar y hacer el dobladillo. ¡Por detrás me salió mucho mejor, y eso que era más difícil! Deshice más costuras para reducir el tiro y poder doblar la parte de los agujeros de la entrepierna y coserla con la tela de relleno. Tardé como una hora en arreglar lo que me quedaba de delante y hacer todo esto de atrás (la primera foto es de antes de coser y la segunda de después). ¡Se ve que me sentó bien la comida! Parte trasera de la futura falda: los vaqueros "pirata" extendidos con la tela sobrante de las perneras en medio. Se ven claramente los agujeros de la entrepierna, demasiado grandes y gastados para que merezca la pena intentar remendarlos. Foto parecida a la anterior, pero la tela de la antigua entrepierna ya está cosida y los agujeros han desaparecido. La costura de en medio está bastante bien centrada (¡mucho mejor que en la parte de delante!). Los bajos siguen siendo muy desiguales porque todavía hay que recortar y hacer el dobladillo. Dejé para otro día recortar la tela que sobra y hacer el dobladillo. Tardé un par de horas más, y lo más difícil fue poner los alfileres para sujetar el dobladillo y que no se movieran. Aunque siempre hay margen de mejora, quedó bastante bien: El bajo de la falda, con un dobladillo de pespunte cosido con hilo blanco. Las puntadas han quedado bastante rectas, aunque no del todo, porque dibujé una línea verde con rotulador lavable como referencia. En la parte derecha se ve la sombra de una cabeza de gato porque, por supuesto, el animal tiene que enterarse de todo. La verdad es que estaba muy contenta porque, para ser mi primer intento, había quedado bastante presentable, pero entonces me la probé y me di cuenta de que había hecho dos cosas mal. Por un lado, la falda me quedaba más ancha de cintura que el pantalón original. Esto en sí no es malo, y de hecho hasta me alegré, porque ahora tengo alguna talla más que cuando me compré el pantalón, pero no fue intencionado, lo que significa que en algún momento del proceso la ensanché sin darme cuenta. Lo que sí es malo es que, como solo abrí una de las dos costuras de las perneras recortadas (como se ve en la cuarta foto), la costura restante hace que al andar se forme un pliegue muy incómodo en el centro, tanto por delante como por detrás: Parte delantera de la nueva falda vaquera, ya terminada y con el dobladillo cosido. Aunque en general tiene buena pinta, hay un pliegue que no debería haber en el centro, donde se conserva una de las costuras originales de la parte de la pernera que usé para rellenar ese hueco. No veo otra forma de resolver esto que no sea deshacer todo el trabajo y volver a intentarlo sustituyendo las perneras por una tela sin costuras, así que de momento se queda así y la tengo guardada en el armario por si en el futuro me apetece meterle mano. Aunque me dio pena que no me saliera bien con todo el tiempo que le dediqué, no lo considero un fracaso porque me sirvió para practicar y, como veis, es obvio que necesito mucha práctica. También me valió para entender un poco mejor cómo funciona la ropa (¡y que no hay que hacer costuras donde no quieras que haya dobleces!) y para perderles el miedo a los dobladillos (que tenía la idea de que eran una cosa dificilísima, pero fue bastante sencilla una vez superado el escollo de los alfileres).

#costura #faldas #pantalones

Esto es algo que hice en diciembre para practicar cosas del Manual práctico de costura y tejidos, de Lorna Knight, un libro que me gustó mucho porque te enseña un montón de puntos diferentes y costuras paso a paso, pero que no tiene mucha utilidad práctica al principio porque necesitas saber más para tener donde usar cada técnica.

Total, que tenía una toalla vieja que ya se caía a cachos pero que no había tirado porque seguía cumpliendo su función de toalla, y decidí hace un apaño para alargarle la vida, que se iba acortando con cada lavadora, y de paso practicar el punto de festón.

Así que corté la toalla en dos con la idea de convertir lo que se pudiera salvar en una toalla más pequeña y aprovechar el resto para limpiar accidentes de gato.

Aunque la mayor parte no quedó bonita, se cumplió el objetivo se evitar que siguiera rasgándose y además me sirvió para coger soltura con el festón.

Esta era la situación inicial:

Una toalla amarilla con dos franjas de tela azul con flores bordadas. Hay un pedazo agujero entre la tela «normal» y una de las franjas azules y otro agujero más pequeño en el borde, que tiene toda la pinta de ir a hacerse cada vez más grande.

Esta es la parte más grande de la toalla, con los bordes cosidos malamente (aquí todavía me liaba bastante porque ser zurda implica tener que seguir las instrucciones de los puntos al revés, y ese «al revés» suele ser difícil de calcular cuando estás empezando): Toalla amarilla con dos bordes cosidos. Ya no es rectangular porque he tenido que recortar bastante de una esquina.

Detalle del borde cosido. Estaba practicando el punto de festón, que, describiéndolo mal y pronto, se podría decir que está formado por un hilo de bordar que queda en paralelo al borde de la tela, enganchado por un punto que se hace en perpendicular (como muchas eles mayúsculas seguidas). Pero no he conseguido hacer el festón todo el rato, así que hay partes que quedan con sobrehilado (lo que viene a ser recoger el borde de la tela con puntadas diagonales).

Y este es el trozo pequeño, que me quedó mejor porque ya le había pillado el truco al festón:

Recorte alargado de una toalla: es de tela amarilla y tiene dos franjas de tela azul con flores bordadas. Una de las franjas está muy cerca del borde que he cosido.

Detalle del borde cosido con punto de festón, que ya me va quedando mejor. El hilo es de un color parecido al de la tela, así que no se nota mucho, pero sí que destaca al coincidir con la franja azul.

Bonus: Robin revisando el trabajo. Gato atigrado husmeando el trozo de toalla remendado. ¿Le dará el visto bueno?

#costura #toallas #arreglos #VisibleMending

Por motivos ajenos a mi voluntad (la pantalla), en octubre de 2025 tuve que cambiar de móvil. Con la esperanza de que el nuevo me durara más, decidí llevarlo con funda, pero me negaba a comprar una de plástico, así que me puse a investigar cómo hacer una de tela.

Como no tenía muchas expectativas, no me molesté en comprar alguna tela bonita, sino que usé las que ya tenía en casa: tela vaquera para el exterior y la tela azul de origen desconocido para el interior. Sí que compré guata blanda y un broche automático para el cierre.

Seguí las instrucciones de este tutorial y fue mucho más fácil de lo que pensaba, aunque fue una de esas situaciones en las que no te queda otra que confiar en el proceso, porque hay que colocar las capas de una manera determinada para luego darles la vuelta, y yo no le veía la lógica ni entendía por qué iba a quedar bien al final.

Un rectángulo de tela vaquera unido con un sobrehilado a un trozo de guata. Después de añadirle otro trozo de tela para el interior y de darle dos vueltas a todo, tendrá forma de funda de móvil, os lo prometo.

Lo único que cambié fue la forma de hacer el borde, porque en el tutorial indicaban que hay que cerrarlo con punto escondido, pero no hubo manera y acabé haciéndolo con un pespunte cutre.

Tardé como hora y media en hacer la funda, y seguro que se puede hacer más rápido si se tiene experiencia o se cose a máquina (y si no hay ningún gato molestón cerca).

Gato atigrado tirado en el sofá y peleándose con un carrete de hilo blanco. Por ahí se ven la bolsa de las telas, las tijeras de costura y un libro.

Yo cortando un trozo de guata con un gato negro tumbado en el regazo e intentando sujetarme la mano con la patita porque ha decidido que es la hora de los mimos, no de coser.

El broche me dio más quebraderos de cabeza y lo tuve que volver a coser hace poco porque algunos lados se estaban soltando. Y no porque a Zorro le gustara un poco demasiado el imán...

Una funda de móvil de tela abierta en el brazo del sofá. La parte de fuera es de tela vaquera azul oscura, la de dentro es de un azul algo chillón y tiene un cierre metálico de imán color plateado. Un gato negro lo está mirando con aviesas intenciones...

Disfruté tanto y me quedé tan contenta con el resultado que esto fue lo que me animó a aprender a coser de verdad. Si pude hacer esto sin tener ni idea de nada, ¿por qué no voy a poder hacerme ropa cuando sepa más de estas cosas?

#costura #fundas

En noviembre de 2024 tenía dos pantalones de pijama que se me caían, así que decidí intentar cambiar la goma. Me daba un poco de miedo porque nunca había hecho nada tan complicado, pero no perdía nada por probar, así que compré una goma me puse manos a la obra siguiendo este tutorial (la forma de calcular la longitud de la goma, que era muy fácil, la encontré en otra web que no llegué a guardar, así que tendré que volver a buscar la manera la próxima vez). Cambié la goma a dos pantalones, pero solo llegué a sacar fotos a uno. Aquí podéis ver cómo quedó la goma antes de cerrar el dobladillo y cómo quedó al final, tanto por fuera como por dentro:

Foto de un pantalón de pijama blanco con globitos azules. Tiene la parte de la cintura descosida y se ve la goma nueva que le he puesto. Foto del mismo pijama, del revés. La cintura está cosida con la goma dentro y ha quedado un poco fruncida, pero oye, tampoco está tan mal Foto del mismo pijama, ahora del derecho. La cintura está algo fruncida.

Me llevó un par de tardes y la verdad es que no quedó muy bonito, pero cumplió la función de permitirme usar ese pijama más tiempo, que es lo importante. Lo curioso es que, un año después, una de las gomas sigue sujetando bien pero la otra no. Creo que se debe principalmente a que la cosí mal y se han soltado varias puntadas, pero me pregunto si también tiene que ver la anchura de la goma, porque las compré por separado y eligiendo la anchura al azar (ni me había planteado que existieran gomas de diferentes anchuras, aunque tenga toda la lógica del mundo, y cuando me enteré tampoco pensé que esa medida tuviera alguna importancia más allá de la estética, pero ahora doy por hecho que sí, así que la próxima vez me informaré mejor).

#costura #gomas #pantalones #pijamas

La primera vez que intenté en serio arreglar una prenda fue en octubre de 2024, inspirada por Ondiz, que primero compartió su experiencia en Mastodon y después, cuando le hice preguntas, me la describió paso a paso, con enlaces a vídeos y tutoriales. Aunque mi resultado no tiene ni punto de comparación con el suyo, le estoy muy agradecida porque me plantó una semillita que poco a poco echó raíces y que ha acabado floreciendo en este blog.

La idea era arreglar la entrepierna de unos pantalones de una manera visible con la técnica sashiko. Primero probé con un pantalón viejo que no me importaba mucho destrozar y, como no tenía mucha fe en mis habilidades, no me molesté en comprar los materiales adecuados, sino que usé una tela que tenía por casa y aguja e hilo normales.

Foto de la parte trasera de unos vaqueros viejos, con un agujero bastante grande a cada lado de la entrepierna.

El resultado, como veis, fue bastante lamentable:

Foto del interior de un lado de la entrepierna, que tiene puesto un parche de tela azul oscura sujeto y decorado por unas puntadas de hilo azul más claro, que deberían formar una cuadrícula de cruces pero ha quedado terriblemente irregular.

La zona «arreglada» vista desde fuera. Se nota que es un arreglo torpe y la tela ha quedado muy fruncida.

Un mes después lo volví a intentar con un pantalón que me importaba más porque era de mucha mejor calidad (un Levis que compré de segunda mano) y tenía los bolsillos más grandes que he visto nunca en unos vaqueros (sospecho que lo compré por error en la sección de hombres, lo que me lleva a la conclusión de que mi género es «persona con bolsillos»).

Foto de unos vaqueros con dos agujeros de diferentes tamaños a cada lado de una entrepierna.

Como quería que quedara bonito, esta vez sí que compré tela vaquera, aunque seguí usando la misma aguja y el mismo hilo de la ocasión anterior.

Foto de la entrepierna rota. He cosido con hilo azul claro alrededor de los agujeros.

Tardé unas dos horas y el resultado no fue ni de lejos perfecto, pero quedó mucho mejor que el primer intento:

La entrepierna rota. En uno de los lados, por fuera, hay un parche de tela vaquera un poco más oscura que la original, que está sujeto por un entramado de cruces de hilo azul. Aunque siguen sin ser perfectas, las cruces han quedado mucho mejor que la primera vez.

Ahora hay un parche a cada lado de la entrepierna, que cubren todos los agujeros. Se nota que las cruces son muy chapuceras, pero ya se ha demostrado que podría ser peor.

De todas formas, tendré que repasarlo porque, ahora que ha pasado algo más de un año, algunas partes se han soltado. ¡Ya os contaré las novedades!

#costura #sashiko #VisibleMending #pantalones #entrepiernas