ESSET ALIQUOD INBECILLITATIS NOSTRAE SOLACIUM RERUMQUE NOSTRARUM SI TAM TARDE PERIRENT CUNCTA QUAM FIUNT: NUNC INCREMENTA LENTE EXEUNT, FESTINATUR IN DAMNUM.
Se llamaba Asimov, pero no era ruso. Por aquel entonces, ninguna de nosotras entendía que la afición por la ciencia-ficción fuese motivo para algunas personas para llamar a su hijo así, Asimov, o cualquier otro nombre ruso. Ni a mis madres, ni a los padres de ningún niño del barrio de aquellos tiempos se les había ocurrido algo tan peculiar, tan raro.
Lo recuerdo reservado, delgaducho, con mirada de ratón. Siempre andaba con nosotras. Prefería sentarse y escuchar que jugar a la pelota. Eso sí, era un maestro con la peonza. Nadie conseguía imitar sus trucos. Alguna vez había arrancado espontáneos uaalas y algún aplauso. No de todos, claro, siempre hay algún cretino que se burla de cualquier cosa.
No recuerdo exactamente cuando dejó de bajar al parque. Yo paso por aquí de vez en cuando, casi siempre con prisas. Ya no hay tierra, sino cemento y terrazas de bar. Los niños de ahora juegan poco, ni a pelota, ni a peonza, ni nada…
Y todo esto por encontrarme un cordón de zapato en el suelo, como el que usaba Asimov para lanzar su peonza. ¿Qué debió ser de él? ¿Le gustará la ciencia-ficción como a sus padres? ¿Viajó a Rusia alguna vez? No tiene por qué, se llamaba Asimov, pero no era ruso.
Abriendo esta página le has dado al “like” de mi blog, sin rastreos, ni redes sociales espías, ni ansiedad social por ser super-popular. Ya puedes cerrar la página. Todas mis publicaciones llevan a un solo recuento de likes, totalmente anónimo (las veces que se ha abierto esta página) y con eso me basta y me sobra. La última vez que lo miré ponía 434. ¡Gracias por estar ahí, gente!
Whaat
Hola. Soy Pau Kokura. Me conocerán por otras frikadas como “pa qué necesitamos un LinkTree si podemos tunear WriteFreely”.