Lo ya escrito

Lo que escribí en otros sitios.

En las escaleras de casa, una guitarra, aprieta un botón y, mientras la cámara graba, canta. Parece fácil, y lo es oírlo ante la pantalla mientras lo escribo en palabras. No ha de ser nada fácil hacerlo como Jessica lo hace. ¡Tan hermoso...! Dejémoslo así, precioso. Vale.


Segundas oportunidades, habría de ser una canción que así se titulase. La cantautora, en YouTube, la quitó y ahora es vídeo privado.

Jessica Mellado.

Es que todo lo que cantas, no es que me guste, es que lo siento como dulces de palabras. Y me detengo y tengo que leerte mientras te escucho más veces. Y ahora que lo escribo pincho en la flecha de esos dos minutos y pico y los repito otras veces, otra vez ese tiempo que gotea.

Cómo gotea el tiempo


En Youtube, y Google, por entonces, lo archivaba en Buzz. Canción de Alfredo González Vilela, hermosa música y hermosa letra. Así es para mí, muchas de sus músicas son bálsamo en horas lúdicas o en las horas pasadas en el teclear de las letras.

Vamos, que me encanta. En tres palabras.

La última entrada en Blogger, la anterior. ¿Fue el final, entonces? Sí. Al menos hasta hoy; que “nunca jamás” no es ley lo aprendí antes de ayer. Mucho antes que ayer.

En los últimos años ya escribí, allí, muy poco, conviviendo muchas veces las entradas con las de otros bastantes sitios, no los recuerdo todos, así a bote pronto. Sitios que nacieron, algunos continuaron mientras muchos murieron o se quedaron en el tintero del olvido, veremos cómo los recordamos en este nuevo sitio. Almacén de los escritos recordados.

Por ahora, sin detenernos, continuamos.

Con Blogger compartieron el tiempo de escribir efímeras aplicaciones como Buzz, enseguida la defenestró Google. Con Wave, me encantó, fue un corto frenesí que enseguida engulleron las fauces del “me fui”. También. Lo de Google y sus apps llegó a ser como un bucle. El Plus duró un poco más, pero al final fue igual, después de mucho tiempo por mucha gente invertido se cerró como si el interés no hubiera existido. Aquí no hay impunidad. Creo que sí hay, hacia el usuario, poco interés.

Hubo más, con el caminar irán saliendo, pero el caso que causó en mí más tristeza fue el de la adorable “Picotea”. “Picotea” era un Twitter vitaminado en el que unos cuantos, como en familia, íbamos escribiendo. Divertido, entrañable, ameno, enseñante, se escribía con el cariño de las ardillas que comen entre los árboles; las letras, bellotas del picoteo; las líneas dejaban el tiesto del placer lleno.

Medium, Collabora, algo en Ghost, un poco en Word Press. Y muchos caminos que tecleé alrededor.

A ver.

Fin de Blogger

Líneas incansables dibujadas sin detenerse siempre en gotas blancas,

se irá la arena de nieve puntual,

quedará la magia en el idioma de la mar, oceánica.

Magia en la palabra


Palabras. Palabras de sombra no escritas en la historia anciana, escondidas letras en la magia y en la no magia colocan sorgiñas y bruxas en la boca.

Magia anciana de las ancianas siempre jóvenes magas, siempre joven magia en las magas y no magas, magia que sana, magia que solo habla y magia que peca en el hablar pues siempre fue peligro la palabra, peligro y magia peligro que letra con letra sana.

Es la magia de la palabra ciencia arcana.

Una amiga de Chile de Una amiga de Chile centra a Chile en el mundo.

Fue durante un desayuno.

Una amiga de Chile


Hermoso número el siete que no rima con Chile aunque lo intente.

Farola en Donostia


Manzanas verdes o amarillas o rojas,

son bolas transparentes que en la noche brillan en Donostia.

La manzana verde la comía mientras la imagen asoma.

Moura


Era cueva en el agua encerrada, escondida cueva detrás de la boca destapada,

todo boca todo cueva, en verano toca que vuelva y te vea.

Moto cantábrica


Después de beber con las ballenas, en el precipicio de la fregadera, aparcada, la coloqué de muestra para guardarla fotografiada en una noche de estrellas dibujadas en un cielo azulejado.

Era verde y verde dejé su color pintado, verde mar del mar cantábrico.

Es pozo ciego y viejo con cariño


Es el pozo ciego con el que escribo, con el que pienso en los tiempos vivos, que no muertos, en el hospital donostiarra vividos.

Es viejo, es pozo viejo ya otras veces escrito, es recuerdo que recuerdo hermoso y florido siempre en cada tiempo. Paseos sin olvido.

Asiento del cielo es pozo eterno que cada tiempo repito.

Nos casamos


Entre la ramas las hojas caen desprendidas de los árboles.

Xares. En su libertad me dejaron que los cazase, en compartida imagen me miraron de verdad.

Había más y nos casamos, las hojas nos firmaron.