La era del anarquismo

Capítulo 1 Introducción

Los seres humanos hemos habitado esta tierra por aproximadamente 300 mil años, eso es mucho tiempo, si pensamos en las mal llamadas “civilizaciones más antiguas” nos podemos remontar de manera muy generosa a lo sumo a hace 7 mil años. Todo lo que conocemos y replicamos de nuestra historia está basada en estos 7 mil años: imperios, monarcas, patriarcados, una élite pequeña gobernando, religiones y filosofías homófobas y misóginas; colonialismo, capitalismo, capacitismo y muchas ideas que hemos creado en estos últimos 7 mil años nos parecen parte intrínseca de nuestra naturaleza.

Pero 7 mil años no son nada, y esos 7 mil años han tenido una diversidad de organizaciones y credos muy diversa, que se han unificado (por la fuerza) en una forma muy homogénea en los últimos 300 años: La manera en la que organizamos el mundo actual es muy MUY reciente.

Si analizamos estos datos podríamos concluir que estamos atravesando un periodo irregular en nuestra especie, nuestro vasto legado y evolución se han amoldado a una forma de organización que no nos es natural. Si hacemos caso a lo que dicen muchas expertas sobre cómo nos organizamos los seres humanos en la mayoría de nuestro tiempo en este planeta llegaremos a dos conclusiones:

  1. Nos organizamos de manera diversa.
  2. Nos organizamos de manera bastante más igualitaria a la actual.

¿Cuál era la Era del anarquismo?

Durante la inmensa mayoría de nuestro tiempo en esta tierra vivimos en la era del anarquismo, y obvio cuando hablo de anarquismo me refiero al hecho de no tener jerarquías, y de hecho combatir activamente la formación de dichas jerarquías. El anarquismo en este sentido es la colaboración entre iguales, a la ausencia de patriarcado, a la ausencia de reyes y la libertad como un pilar fundamental de la vida cotidiana.

Con esto no quiero decir que todo era perfecto y maravilloso, pero lo que sí es evidente es que los seres humanos no estábamos organizados por el trinomio: patriarcado-capitalismo-colonialismo.

Sí había conflictos, sí había sufrimiento a manos de otros seres humanos, sí había una tasa de mortandad muy alta, pero hay algo que es evidente: Nuestra cooperación como especie fue lo que nos permitió salir adelante y esta cooperación floreció sin las jerarquías tan estrictas que tenemos actualmente.

Mapa en blanco y negro de la era del anarquismo, hay cerros un mar de pasto, volcanes, lagos y cerros

Pie de página

En este blog podrán leer relatos de esta época, en medida de lo posible intentaré tener rigor, buscar evidencia, y opiniones de expertas sobre la vida de las personas en este periodo. Pero a ciencia cierta se conoce poco sobre la vida cotidiana de los humanos hace más de 7 mil años y no soy ni de lejos un experto, por lo que esto van a leer no puede ser llamado de otra manera más que ficción: La era del anarquismo es una ficción, pero es una ficción que, quiero pensar, nos dice una verdad sobre nuestra propia humanidad.

Capítulo 2

Llega un momento en la vida de todas las hermanas, en la que te tienes que enfrentar al mar de pasto. Es un momento muy delicado y cada persona aprende esto a su propio ritmo. Once Mono y yo estuvimos preparadas casi al mismo tiempo, desde pequeñas todas nuestras madres nos hablaron de lo importante que era hacerlo todo juntas, con la tribu, nos repetían una y otra vez el cuento de la fuerza de las hormigas: “Nuestra fuerza es como la de las hormigas, solas son débiles, pero juntas son la fuerza más grande en el mar de pasto”.

Sabíamos que nos teníamos una a la otra y que todo saldría bien si eramos cuidadosas, así es que esa noche, durante el segundo momento de sueño avisamos que ya había llegado nuestro momento, hablamos con Siete Venado, y con sus maneras misteriosas nos dio su bendición.

El mar de pasto es temible pero también tiene una belleza cautivadora. El pasto es tan alto que casi te cubre entera, y su extensión parece infinita, si te subes en los hombros de la adulta más alta te das cuenta que ni el poder de tus ojos a medio día acaba de distinguir su límite, pasto en todas las direcciones, un mar de colores sutiles y maravillosos que cambian con el paso del sol, amarillos, verdes, marrones, ocres. Como pelos de una bestia gigante que se retuerce mientras sueña. Había llovido la noche anterior y el olor a tierra mojada te llegaba hasta los huesos.

Bajamos del cerro bastante preparadas, llevamos cada una lanza y varios atlatl de repuesto, y a pesar del calor teníamos que usar los ropajes de cuero para evitar picaduras y cortes innecesarios. Nuestro objetivo era recolectar la suficiente comida para llevar al festejo de los puentes, iríamos al punto de encuentro en un par de días y teníamos que llevar comida para compartir con las otras tribus.

Les dimos muchos abrazos a todas y caminamos en dirección de las espinas. Si te digo que no tengo miedo te estaría mintiendo, Once Mono es bastante más orgullosa y va a hacer lo posible por pretender que todo es emoción y no hay nada de miedo en su corazón, según ella lleva casi cuatro ciclos preparada para ir al mar de pasto, yo no estaba tan segura y no iba a dejar que me presionaran, especialmente por ella, pero los signos de que ya me sentía lista estaban claros.

Pasamos el circulo de los árboles que crecen sobre las piedras cuando apenas estaba saliendo el sol y caminamos a buen ritmo, recorrimos la misma ruta que seguimos para ir a la laguna donde pasamos los tiempos en los que dejamos un poco tranquilos estos cerros para que puedan dormir y recuperarse. Caminamos y caminamos, y cuando perdimos de vista el segundo puente nos miramos y sonreímos, nunca habíamos ido tan lejos sin una madre. Este momento fue interrumpido por un ruido salió de los matorrales, un ruido de algo grande que se alejó de nosotros. “¡Un tapir!” dijo Once Mono, mientras corrió a toda velocidad en dirección del ruido, corrí lo más rápido que pude pero no le pude seguir el paso, después de un rato corriendo tuve que bajar el ritmo y empezarle a seguir el rastro por las huellas que iba dejando en la tierra.

Me seguí adentrando en la maleza y sin darme cuenta estaba metida en la marea del mar de pasto que menos me gusta: los pastos de obsidiana, estas mareas se tienen que caminar siempre en dirección del viento porque sino terminas toda llena de cortes y sangrar mucho en el mar de pasto es una idea terrible.

Tenía ganas de gritarle unos insultos muy fuertes a Once Mono, pero gritar en el mar de pasto tampoco es una buena idea, de hecho me di cuenta que muchas de las cosas que hace Once Mono son ideas terribles en el mar de pasto, especialmente perderse de mi vista por ir detrás de un maldito tapir.

Caminé lo más rápido que pude, esperando no tener que volver atrás porque los pastos de obsidiana no tienen piedad. De repente el sonido de los matorrales regresó y de entre los matorrales salió Once Mono, toda llena de cortes y con una cara de miedo que nunca le había visto, me cubrió la boca con sus manos y me tiró al suelo, nos arrastramos por debajo de los pastos de obsidiana y nos mantuvimos inmóviles. Me señaló un pequeño claro entre los matorrales y mi temor se confirmó: pude distinguir un grupo de personas caminando en formación cruzando a poca distancia de nuestro escondite.

El mar de pasto tiene muchos peligros, pero uno de los más graves es encontrarse con desconocidos. Es difícil saber si un desconocido vendrá en son de paz o no, nosotras somos dos y podemos contar 13 de ellos, si nosotras fuéramos 13 entablar el diálogo podría ser una opción, pero ahora esconderse era indispensable.

Estuvimos viendo a los desconocidos en silencio mientras mi corazón latía fuertemente, pensé que se me saldría por los ojos, tenía los oídos tapados de la tensión y no paraba de sudar, cuando de repente me di cuenta de algo terrible, tomé a Once Mono de los cabellos y le giré la cabeza, la miré fijamente y señalé mis atlatl, como lo sospechaba, la estúpida lo había dejado atrás.

Vimos como el grupo de desconocidos se arremolinaban cerca de donde Once Mono había aparecido, habían encontrado sus atlatl. El grupo se empezó a dispersar y a rodear nuestro perímetro, uno de los desconocidos alzó la voz y preguntó en idioma del lago si alguien estaba ahí... no respondimos, ¡Salgan en son de paz y no les haremos daño! ¡Si les encontramos habrá sangre!

No respondimos...

Luego preguntaron lo mismo en el idioma de los cerros, y esto no era tan mala señal. Era solo cosa de tiempo a que nos encontraran así que con el alma en un puño nos levantamos de nuestro escondite, nos hicieron señas para salir de los matorrales de obsidiana, mientras nos dijeron: “No les haremos daño” con un acento muy raro.

“No les haremos daño” es lo que nos diría alguien que quiere hacernos daño, tenía ganas de llorar pero me aguanté, salimos de la marea y tres de los desconocidos se acercaron rápidamente, pidieron que entregara mi lanza y mis atlatl mientras nos sostenían firmemente del brazo.

“Este es el fin”, me dije a mis adentros, dos mujeres del grupo se acercaron y nos dijeron que qué hacíamos solas en el mar de pasto, que esto era muy peligroso, yo ahí ya no pude más y me solté a llorar, Once Mono también lloró. Uno de los desconocidos se acercó y me consoló, me dijo que él también le había salido mal su primer chapuzón en el mar de pasto, no sé si fueron los nervios o qué, pero empezamos a reír como si fuéramos chacales, no podíamos parar, el resto de los desconocidos empezaron a reír también y sentí el mayor alivio que había sentido en mi vida.

Nos dijeron que iban al rio a cazar iguanas y nos ofrecieron compañía, los desconocidos hablaban el idioma de los cerros con un acento que nunca había escuchado, nos dijeron que eran de un cerro en dirección de las espinas que se llamaba el atolón. Empezamos a intercambiar anécdotas y resultó que el más mayor del grupo había conocido a Siete Venado cuando aun estaba en este plano.

Nunca había caminado así de ligera, cuando llegamos al río empezamos a recoger piedras para cazar las iguanas, y el desconocido que me consoló se nos acercó muy intrigado, y nos preguntó “¿No usan caña?”. “¿Qué es eso de la caña?” le contesté. Entonces nos mostró un palo muy largo y flaco que tenía una cuerda atada a un extremo con un nudo como de horca, me dijo que cuando las iguanas toman el sol puedes usar la caña para pescarlas del cuello sin que se den cuenta si te acercas por la espalda.

Once Mono entendió enseguida el truco y en poco tiempo había cazado tantas iguanas que ni las podíamos cargar, al poner todas las iguanas en un mismo sitio empezó a presumirme lo buena cazadora que era. Al poco llegaron las tres mujeres más fuertes y se empezaron a reír, le decían que había pescado las iguanas más pequeñas y débiles que habían visto en su vida, que con esa calidad de carne iba a pasar hambre y que la caña tenía más valor nutritivo, Once Mono no podía creer el atrevimiento de estas desconocidas y se puso colérica, tenía ganas de llorar, y entonces las desconocidas se rieron más hasta que la pobre Once Mono estaba llorando sin consuelo del coraje.

Le pregunté al chico del consuelo qué estaba sucediendo, entonces me dijo que el ego es muy peligroso, si alguien piensa que es mejor que otro se genera un desequilibrio y es trabajo de todas mantener ese equilibrio, si alguien se cree mejor cazando iguanas esto es un peligro, porque entonces pedirá tratos preferenciales y entonces ya no trabajaremos en un equipo como ántes, me dijo porque “nuestra fuerza es como la fuerza de las abejas”, solas son débiles, pero juntas pueden derrotar a un oso. Si no controlamos nuestro ego nos volvemos como esas abejas solitarias que se creen mejor que el resto. Que curioso, en mi tribu tenemos una historia similar, le dije.

Después de que Once Mono soltó la mitad de las iguanas, una de las desconocidas vino con un manojo de salvia a curarle las heridas.

Ya estaba anocheciendo y teníamos que volver, así que los desconocidos nos acompañaron hasta el último puente, el regreso a casa transcurrió entre risas e intentar sanarnos las heridas. Habíamos sobrevivido a nuestro primer chapuzón y habíamos regresado con algo que es más valioso que la carne de un tapir: Historias para contar, porque la carne se acaba, y una buena historia te dura para toda la vida.

Nota: Reescribí este capítulo gracias a los grandes consejos y la verdad creo que tiene mucho más sentido. Gracias a todis. Si quieres leer la versión anterior puedes leerla por acá

Capítulo 3 Nos entendimos con las dos de fuera

Hoy se celebran 3 ciclos de que Tliltic y Nueve Agua llegaron a vivir con nosotras, hablan muy poco de nuestro idioma pero nos podemos comunicar mezclando un poco el idioma del lago, gestos y señas, ahora por fin conocimos mejor su historia. Siete Venado no se equivocó cuando predijo que venían huyendo, pero ahora conocemos mejor los detalles: escaparon de una comunidad más allá de los cerros de la dirección blanca, cerca del gran mar, en esa región tienen unas costumbres que no solo son rarísimas sino que nos parecieron horribles.

Tliltic y Nueve Agua estaban en muy mal estado cuando las encontramos, las recibimos y las pusimos a dormir, mientras ellas descansaban, la tribu se reunió y deliberó. Cada una expuso sus preocupaciones y su sentir, era arriesgado enfrentarse a una tribu más numerosa si llegara el caso pero no podíamos dejarlas a su suerte, necesitaban de nuestra ayuda. ¿Habría suficiente comida para todas en temporada de escasez? Eran solo dos personas por lo que seguramente no habría problema, además eran dos cabezas más y cuatro brazos más en edad de aportar plenamente a la comunidad, dos personas que seguro morirían si las dejábamos a su suerte. Así una por una gano confianza en su decisión. Votamos varias veces y cuando por fin tuvimos consenso: había espacio para dos más. Pero sabíamos que no era seguro esperar a conocer su historia completa, teníamos que movernos rápido.

Si venían huyendo de alguien seguramente una expedición para buscarlas llegaría a nuestro círculo dentro de poco tiempo y si no queríamos entregarlas era mejor esconderlas. Como dice Siete Venado, no tener una pelea es a veces la mejor que una victoria.

Asi que hicimos dos grupos, uno iría a explorar la dirección en la que llegaron para ver si la venían siguiendo, y otro llevaría a las invitadas a un lugar seguro.

Despertamos a las pobres de Tliltic y Nueve agua y las pusimos a caminar de nuevo en dirección al bosque de hongos.

No era muy lejos pero había que adentrarnos a la parte más profunda del cerro, donde ni los mapaches tienen ganas de ir. Nos turnamos para apoyar el caminar de nuestras invitadas, nosotras conocemos estos cerros mejor que nadie, y podemos caminarlos hasta de noche.

Las exploradoras no encontraron a nadie que las viniera siguiendo, pero era mejor tomar precauciones, asi que establecimos un pequeño refugio en el bosque de los hongos para que Tliltic y Nueve Agua pudieran estar tranquilas.

Dependiendo de la situación, igual lo tendríamos que llevar al consejo de las niñas jaguares, y ufff no es una mala idea pero todo es tan ceremonioso y terriblemente lento que es mejor evitarlo, asi que de momento optamos por esperar.

Tliltic y Nueve Agua se han adaptado muy bien y son muy carismáticas, ayudan siempre y ambas saben utilizar la honda de manera excepcional, además Nueve Agua ha fabricado una flauta de barro que hace nuestros momentos de historiacanto más especiales.

Nos contaba que las mujeres de la comunidad que escaparon tenían que encargarse de las tareas más cansadas, como la crianza de los menores, crear las ropas, y cosechar mientras los hombre se encargaban de las tareas más divertidas como pescar y a explorar. Esta tribu vivían cerca de los peces, y tenían muchos a dispoisición, por lo que se movían poco de su territorio, comian peces y tenían costumbres raras con jefes que les decían qué tenían que hacer, y esto no es algo excepcional, pero lo que nos pareció absurdo es que estos jefes no eran temporales, y los hombres tenían preferencia para ser jefes y los jefes le dejaban sus bastones de mando a sus hijos. Quién le haría una cosa así a un hijo? Es absurdo.

Tenían costumbres extrañas también con lo referente a sus apetitos sexuales, las mujeres solo tenían sexo consensual con otras mujeres, los hombres eran muy agresivos y los más fuertes solían imponerles sus apetitos a los otros.

Si los hombres de nuestra tribu algún día se les ocurre hacer hacer algo así saben que entre todas no dudaríamos en envenenarlos o tirarles dardos para que no se pasen de listos.

Tliltic no nació en la comunidad de los comepeces, ella vino de una de las comunidades de la dirección negra, estas tribus tienen un tratado en el que intercambian mujeres con los comepeces, esto siempre deja a las mujeres débiles, aisladas de sus comunidades y costumbres, esto le da mucha fuerza a los hombres y las injusticias suelen ser comunes.

Un día no pudieron más con los abusos de los hombres de su grupo, así que ella y Nueve Agua usaron sus habilidades con la honda contra el macho que era el más agresivo del grupo y luego se lo dieron de comer a los lobos. Ellas fingieron que todo había sido un accidente pero sabían que el resto de machos cobrarían venganza por la muerte de su amigo, asi que después del segundo sueño decidieron de huir hacia la selva en la profundidad de la noche, caminaron por casi medio ciclo sin descansar hasta que nos encontraron, si lo que nos cuentan es verdad no entiendo cómo avanzaron tanto en tan poco tiempo, son las dos caminadoras más prodigiosas que he conocido hasta la fecha. Hemos establecido una patrulla permanente al menos por los próximos ciclos para saber si algún grupo de machos con fuerte aliento a pescado aparece por la zona. La situación es un poco tensa, no nos vamos a engañar, así que deliberamos entre todas qué es lo que íbamos a hacer, Nueve Agua es la que mejor habla nuestro idioma así que le toca presentar su caso y buscar una solución más duradera. Durante estas noches hemos escuchado mucho a las estrellas, a Siete Venado y a Nueve Agua, y muy a mi pesar creo que la mejor opción es pedir una audiencia con el consejo de las niñas jaguares. Nueve Agua nos asegura que los comepeces respetan muchísimo la autoridad del consejo de las niñas jaguares y que si hacemos un pacto mediado por el consejo lo respetarán. Los consejos son largos y pesados, afortunadamente tal vez exista la posibilidad de ver un juicio en persona si coincide con el festival del conejo.

Después de muchas deliberaciones acordamos ir al consejo porque pronto sería el festival del conejo y era época de fermentados, si hay fermentados es más fácil convencer a un grupo de personas que hagan algo tremendamente aburrido.

Pie de página

El sedentarismo en las comunidades humanas surgió por muchos motivos, no solo la agricultura, uno de estos fue tener una sobra de alimento constante en una misma región, este fue el caso de las comunidades pescadoras del nor-pacífico americano. Se especula que algunas de estas sociedades desarrollaron un proto-patriarcado debido a su naturaleza sedentaria. Me explico, una de nuestras principales necesidades de los grupos humanos es evitar la endogamia y los problemas de salud que puede acarrear. La solucion a este dilema en sociedades que eran sedentarias, era el intercambio de mujeres entre algunos grupos sedentarios, esta costumbre aumentó la coeción entre estos grupos humanos, pero debilitó el poder de negociación de las mujeres, ya que las mujeres estaban aisladas de su entorno y era más complicado que establecieran alianzas con otras personas para evitar abusos, se generaron más costumbres al rededor, y se especula que este tipo de prácticas y costumbres a lo largo de cientos de años se desarrolló lo que hoy conocemos como patriarcado.

Capítulo 4 El juicio con las niñas jaguares

Yo y un pequeño grupo nos adelantamos al resto para pedir mediación, teníamos que llamar a las representantes de los comepeces y vernos a tiempo del festival del conejo, asi que teníamos que ir antes para hacer los arreglos, Tliltic me dejó su collar para entenderme mejor con las mediadoras. Dejamos a Tliltic y Nueve Agua con el resto porque no nos podíamos arriesgar a encontrarnos con los comepeces.

Son varios días de camino y cualquier camino es peligroso si no vienes con toda tu tribu, pero aun así es una ruta que ya conocemos y si vas con cuidado no deberíamos tener muchos problemas, hay que atravezar los cerros, una parte del mar de pasto, luego el pequeño desierto y luego adentrarnos en la zona de los lagos, esta es sin duda la zona de los comepeces, aunque fui al consejo de las niñas jaguar nunca había coincidido con los comepeces que tienen estas costumbres tan espantosas, es increíble que alguien pueda pensar así.

En fin, empezamos el camino para cruzar los cerros para evitar lo más posible el mar de pasto, dormimos el primer y el segundo sueño en los límites y salimos antes que el sol, para evitar cruzar el mar de pasto en condiciones extremas, no solo el mar de pasto es caluroso, sino que hay demasiados mosquitos, y muchos jaguares y cocodrilos. No es un camino agradable pero es la vía más rápida, el camino de los puentes comunales es más tranquilo pero es más lento, y tenemos que ahorrar unos días de camino para asegurar que nos den la audiencia.

Se nos está acabando el agua porque hace mucho calor, asi que nos tuvimos que desviar un poco para ir al charco de los sapos, nos deviamos pero el agua del charco está muy fresca, fue una buena idea, ponemos nuestros pies descalzos en el lodo y nos lamentamos que no podemos quedarnos más tiempo, tenemos que cargar agua y seguir.

No es una buena señal, ya anocheció y aun estamos en el mar de pasto, no falta mucho para llegar a los cerros que rodean al desierto pequeño, y la verdad quiero evitar dormir en otro lugar que no sean esos cerros, pero avanzar de noche en el mar de pasto es una idea aun peor.

Nos detenemos y hablamos sobre lo que tenemos que hacer, y creemos que lo más sensato es pasar la noche ahí mismo y hacer un fuego grande para ahuyentar a las bestias de la noche, es bueno saber cuándo esconderse, pero es mejor saber cuándo ser visible es la mejor estrategia.

Hicimos turnos para el primer y el segundo sueño, oímos ruidos un poco raros y nadie durmió en el primer turno, traiamos lanzas y más atlatl que de costumbre, no soltamos las lanzas y estabamos apoyadas hombro con hombro, te mentiría si te dijera que no teníamos miedo, los ruidos raros desaparecieron, pero empezamos a ver un gran bulto de plumas que se movió por reflejo cuando una chispa grande se desprendió al acomodarse la leña en nuestra hoguera, todas gritamos al unísono y de la oscuridad apareció un cuello gigantezco, era el zopilote más grande que había visto en mi vida, pero era un zopilote muy raro, su pico era enorme y no tenía alas, nunca había visto un zopilote de noche y nunca uno asi de grande. El zopilote graznó de manera horripilante en nuestra dirección y lo oímos alejarse en la noche, y obvio, nadie durmió en el segundo turno. Estabamos acostumbradas a jaguares, lobos, pumas e incluso osos en la noche, pero nunca habíamos visto algo asi. Avivamos más el fuego y no se nos ocurrió otra cosa que hecharnos a reir, seguro de los nervios.

Cuando salió el sol aun seguíamos temblando pero sabíamos que teníamos que salir del mar de pasto lo antes posible, caminamos bastante de prisa y llegamos a los cerros que rodeaban el pequeño desierto. Lo bueno del pequeño desierto es que tendríamos luna grande y nuestra visibilidad en la noche sería muy buena. Asi que decidimos dormir un rato cuando estabamos bien seguras en el cerro. Al poco rato comimos y emprendimos el camino, el pequeño desierto es un lugar con una temperatura agradable en la noche pero tenemos que tener mucho cuidado con las serpientes.

Llegamos a los límites del pequeño desierto cuando iba a amanecer y encontramos unos arboles muy buenos donde podíamos dormir, dormimos bastante tranquilas y el resto del camino transcurrió con tranquilidad.

Al llegar a los montes que crearon las niñas jaguar no perdimos tiempo y pedimos una audiencia después de enseñar el collar de Tliltic nos dijeron que ya había un emisario de los comepeces esperándonos. Hablamos con el emisario, e hicimos los acuerdos para pedir una audiencia con las niñas jaguar. Faltaba unos días para que empezara el festival del conejo asi es que decidimos esperar al resto y buscar fermentos para pasar el día.

Al cabo de unos días llegaron el resto, venían todas con máscaras para proteger a Nueve Agua y a Tliltic, nos abrazamos y esa noche festejamos porque había comida y fermento para todas.

La audiencia se celebraría en uno de los recintos pequeños de los montes, era un asunto pequeño asi que requería de un recinto pequeño.

Las asistentes a la audiencia fueron Tliltic, Nueve Agua y 5 flor, una de nuestras mayores que es muy buena hablando en público. Había otros tres representantes por parte de los comepeces, el resto teníamos que estar ahi paradas afuera de la audiencia haciendo presión para que los comepeces no se quisieran pasar de listos. La audiencia se alargó toda la noche hasta que empezó el día. Yo no tengo la paciencia para estar tanto tiempo en un mismo lugar sin hacer nada, asi que acordamos una pequeña tregua con los comepeces para jugar juego de pelota con varias personas de otros grupos, no sabía que se podía jugar durante las audiencias, pero por lo visto a todes les aburre tanto este tipo de procesos que es común que la gente se escape a jugar en una colima que está cerca de los recintos de audiencias.

Durante el descanso le conté a los comepeces nuestro encuentro con el zopilote gigante y nadie nos crelló, menos una vieja que vino de la zona más lejana de la dirección azul, me dijo que era un pajaro del trueno, que tuvimos mucha suerte de no haberlo encontrado de día porque sino nos hubiera arrancado los brazos.

Volvimos a nuestros puestos y afortunadamente poco tiempo después terminó la audiencia. La representante de las niñas jaguares declaró que habría juicio, ahora tocaba decidir qué tipo de juicio sería, en su arrogancia los comepeces dejaron a Tliltic elegir, ella dijo que un duelo con honda. Asi que eso fue lo que se decidió Nueve Agua y Tliltic se enfrentarán en un duelo de honda con dos comepeces, la reglas son sencillas, un disparo por turno a una distancia de 50 pasos. Fue una buena elección por parte de Tliltic aun asi estabamos nerviosas. La ceremonia del juicio empezó poco después, las participantes del juicio fueron a un temazcal, las adornaron con flores y Nueve Agua tocó su flauta de camino al juicio, la escena era preciosa, el cielo azul contrastaba con la explanada y los montes que formaban parte del complejo, las cuatro personas llenas de flores caminando, hubo un silencio extraño en el que solo se escuchaba la flauta de Nueve Agua, la gente empezó a vibrar y el silencio creó una energia que solo la he visto en una tormenta.

Tliltic y Nueve Agua se pusieron de un lado del patio de juicios, al otro lado los dos comepeces, dos hombres corpulentos y con cara de pocos amigos, se les veía confiados, pero si hubieran visto como usan las hondas Tliltic y Nueve Agua no estarían tan confiados. Tliltic y Nueve Agua estaban muy concentradas el suelo ya estaba manchado con la sangre de los juicios anteriores y todos sabian qué era lo que iba a suceder, 4 personas entraron caminando a esa explanada, pero no saldrán 4 caminando.

Del centro del publico salió una de las niñas jaguar y se dirigió al público, era un idiomas de ceremonias con el que no estoy muy familiarizada, la gente gritó al unizono cuando la niña guardó silencio, cuando la niña salió de la explanada el silencio volvió a ocupar cada rincon de ese espacio.

Uno de los comepeces gritó fuertemente, hizo girar su honda haciendo un sonido muy muy fuerte, gritó y se escuchó un relámpago, el proyectil salió fuertemente en dirección de Tliltic, e impactó justo a la altura de su ojo izquierdo, se oyó un grito y Tliltic calló al suelo mientras se retorcía. Luego fue el turno de Nueve Agua, cuando hizo girar su honda el sonido no fue igual de poderoso pero la velocidad que alcanzó su proyectil fue enorme, la gran piedra que había escogido en el camino pasó en medio de los comepeces. Ambos rieron, y el resto de nuestra tribu aspiro fuertemente. Este era el final, nadie podía intervenir, intervenir era una condena para toda la tribu. El otro comepez no perdió tiempo e hizo girar su honda con mucha velocidad, el proyectil salió disparado y por poco evitó la oreja de Nueve Agua que permaneció inmóvil. Tliltic intentó incorporarse pero el dolor le impedían poder hacerlo, Nueve Agua extendió su mano en un gesto que ellas dos comprendieron. Cerró sus ojos e hizo girar su honda el proyectil salió en dirección precisa hacia uno de los comepeces y esta vez fue muy certera, el comepez calló fulminado al suelo. Nuestra tribu no pudo contener el grito que fue secundado por el resto de las asistentes. La niña jaguar levantó sus manos y se volvió a hacer el silencio. El comepez que quedaba de pie giró su honda, dió una vuelta y un salto, otro trueno sonó, la letal piedra falló de nuevo. Nueve Agua gritó entre lágrimas, no podía contener su emoción. Preparó su piedra e hizo girar su honda nuevamente, el proyectil impactó en la mano del comepez quien dejó escapar un grito grande. Intentó cambiar de mano para su siguiente turno pero fue imposible, la piedra salió disparada hacia atrás y con poca fuerza. Nueve Agua preparó su ultima piedra e hizo un gesto muy delicado y un relampago volvió a sonar, el proyectil volvió a impactar en el comepez que aun seguía de pie, calló al suelo en dolor. Nueve Agua grito de nuevo y abrazó a Tliltic, no había mucho que hacer, esa noche le dimos los mejores cuidados pero dejó este plano al salir el sol del día siguiente. La niña jaguar volvió a ocupar el centro y convocó a otro representante de los comepeces se acercó a Nueve Agua para regalarle otro collar, un simbolo de que habían hecho las paces y que el equilibrio estaba recuperado. Toda la tribu nos acercamos a Nueve Agua e intentamos ayudar a Tliltic.

Una de las ultimas cosas que pude hablar con Tliltic era que ese no era su nombre real, ese era el nombre que le habían dado en la tribu de los comepeces, su nombre antes era Busí, que significa oso en su lengua natal. Era triste ver que no podriamos besarnos, era triste saber que no podría escuchar su canto, pero ahora formaría parte de nuestra otra familia, como Siete Venado. Al día siguiente aprovechamos para festejar a Busí, teníamos que llevarla de vuelta para los preparativos de su cuerpo, pero era indispensable festejar, comer y festejar que ahora Busí estaría en el viento siempre.

Pie de página

Las niñas jaguar son personas con síndrome de down, no sabía cómo ponerlo de manera orgánica en el relato, pero hago la nota aclaratoria en el pie de página. Esto está basado en especulaciones antropológicas de que las personas con neurodivergencias eran figuras mediadoras, reiligiosas o chamanicas en sus comunidades.

Expertos aun debaten sobre el papel de las personas con neurodivergencias en las sociedades a lo largo de nuestra historia, lo que queda claro es que es un tema con muchos matices y que ha sido muy variado.