En busca de la «verdad» y el soslayo de la técnica

La discusión de fondo en una referencia «trivial» a Heidegger en Assassin's Creed Odiseey

por Manuel Monroy Correa

En la computadora perteneciente a un personaje de Assassin's Creed Odissey puede hallarse ciertos documentos que se ofrecen como detalles de la historia. Fragmentos que no necesariamente «amplían» la apreciación sobre la historia misma. Lo que hacen es crear mayores «blancos» o «espacios indeterminados» (como Roman Ingarden llamaría a esos elementos en la literatura y cuya función consiste en que el lector debe completarlos).

La fragmentación como detalle también es el apéndice. Cosas que quien juega no está obligada a consultar, pero de las cuales resulta interesante asomarse. Por ahí hallé una referencia informal al filósofo alemán Martin Heidegger.

Referencia a Heidegger en ACO

El tema es aletheia (αλήθεια), la verdad. Nombre, además, de una ambigua personaje en la historia, quien hecha a andar, prácticamente, todo en cada juego y simulación del pasado en la lucha entre los Asesinos y los Templarios.

El comentario sobre el nombre de Aletheia de rebote hacia la referencia a Heidegger es totalmente arbitrario y, de hecho, fuera de lugar pero en la conversación se desvía como tema principal. Pronto queda soslayado para futuras conversaciones y parece estar ahí como el sello de algo más caprichoso e «inútil» hasta para el mismo curso de la historia como, en este caso, saber quién es quién y qué (con esa inutilidad propia de la filosofía y las artes que la búsqueda de resultados cuantitativos sigue teniendo. Precisamente, la crítica que Heidegger mismo hace a la técnica).

Sin embargo el rasgo indexical (indicación) del diálogo sugiere que de frente a la historia de AC (Assassin's Creed) algo de «profundidad filosófica» es capaz de darse lugar. O tiene la potencia de salir a la luz y cuestionar (no determinar) el aspecto del origen de todo que radica en ese misterioso personaje (Aletheia).

La aparente trivialidad del asunto está en el meollo de la condición existencial de los personajes Isu (ese qué son). La pregunta es ontológica. Y quién mejor que referir a Heidegger para pretender contestarla. Con todo, la cosa no va por ahí sino que se desvía hacia el carácter de la verdad (¿condición ontológica de Aletheia, una verdad que no es absoluta?).

La dificultad de la filosofía (en general) y la de Heidegger (en particular) no se deja esperar. Cosa que parece absurdo resumir en un párrafo porque, además, se exige una respuesta pronta. Algo propio de las tecnologías de mensajería «instantánea» y de un diálogo fugaz. De ahí la frase «Creo que es mejor que tú te ocupes de la parte filosófica y yo de la técnica, ¿te parece bien?».

El conflicto de fondo respecto de la «verdad» y la condición ontológica de los Isu (interpretados a veces como dioses y diosas) está también sugerido en el que Heidegger apuntó respecto de la técnica (la metafísica de lo ente) y la ontología (la indagación por el ser).

En el juego, el dominio por la tecnología lleva a pensar tecnopolíticamente ese aspecto del poder. Sobre todo, en la extensión El destino de la Atlántida en la que poder y tecnología se entrecruzan en la búsqueda utópica del bienestar terminando en el abuso y la cosificación del otro/a en experimentaciones genéticas de todo tipo.

Esta amenaza de la técnica es algo que Heidegger reflexiona cuya discusión sigue resonando y sigue necesario continuar.