Bibliotecas en videojuegos o El recurso de llenado de fondo, 4

Destiny

por Manuel Monroy Correa

Destiny biblio

En un futuro posthumano en el que sobrevivir la extinción sólo es posible aliándose al enemigo de una especie extraterrestre...., el Hablante (The Speaker) se encuentra en una sala donde se hacen tratos con él. Ahí, hay una biblioteca que puede representar (pues en este videojuego como en otros, los libros son complementos del entorno...) un archivo: el «conocimiento» de los humanos antes de ese momento (la Era Dorada en la que el Viajero -una entidad cuya identidad es desconocida- brindó tecnología y ciencia a los humanos para explorar el sistema solar entero y colonizarlo. De hecho este «Viajero» es el enemigo de la especie de la que habrá de defenderse...).

Los libros no tienen uso ahí sino una función. Están en los libreros de una pared en donde el hablante se encuentra. Posiblemente, él los haya reunido. Pero no puede saberse qué hacen esos libros ahí si no se sabe antes algo del Hablante, quien es el único portavoz del Vigilante. Esta relación define el carácter del saber y su contenido, que son, por supuesto, secretos excepto por esos datos que los humanos y los posthumanos conocen.

Los libros cumplen la función simbólica de un conocimiento acumulado y exclusivo. El único de mayor conocimiento entre lo humano (el pasado) y el Vigilante (en el presente) es el Hablante y la biblioteca es suya. Puede suponerse que los libros han sido leídos sólo por él (nadie va a visitarlo por otra razón que no sea adquirir mayor «potencia» para su propia «luz», armas, etc.).

La inaccesibilidad de los libros es intrascendente, ¿no opera el Hablante como un agente de confianza entre el bienintencionado Vigilante y la humanidad? Los libros no están sino para afirmar el carácter mediador y portador de conocimiento -secreto y exotérico-. Los libros cumplen una función simbólica fácil de interpretar aunque caprichosa al mismo tiempo: si son «tesoro del pasado» el único personaje que los resguarda y posiblemente los conozca no los comparte, sólo están ahí par afirmar el simbolismo de su «sabiduría».