Abracé a mi fantasma

Dedicada a Austistuci/Inventati

Fui a Tehuacán buscando a un querido fantasma. Cuando supe que el Tejemedios se realizaría allí no dudé en proponer un taller, me emocionaba la idea de viajar al lugar donde sus palabras se esparcían por el aire en la última etapa de su vida.

Llegué en autobús a una seca ciudad, tomé un taxi y durante el trayecto el conductor me contó que ya no llovía como antes. Pasamos por una enorme fábrica con el logotipo de un huevo de gallina y el irónico nombre “El Calvario”, hasta que llegamos a la sede.

El calvario terminó cuando entré al Teocentli que ya estaba habitado por una diversidad de comunicadoras: nahuas, activistas, aayuk, profesoras, popolocas, hackers, estudiantes, mestizas, artistas… defensoras del territorio, quienes habían llegado un día antes.

Me incorporé a un taller del compa de radio zaca y presencié las diversas formas de mirar, ser mirada y evocar recuerdos. Después, con mis carnalitas punks hablamos sobre el internet de las de abajo y los servidores autónomos.

En la comida platiqué con los jaraneros y la joven abuela tejedora, después facilité mi taller y extrañé mi antiguo ranchito que me otorgaba un origen.

Un hacker eslovaco me mostró una loca prótesis para no olvidar, escrita en js mientras el alegre concejal me contaba sobre el significado de poner el cuerpo por las demás.

Al caer la noche comenzó la mesa de las radios libres: la pirata, la indígena, la acompañante, la militante y la voladora, que nos mostraron que vale la vida compartir por el aire las palabras desde los márgenes.

Cenamos, escuchamos y zapateamos con son, seguidillas, rap y noise punk. Vimos docus de los zapotes y nos indignamos. Me fui a dormir, pero recuerdo que entre sueños seguía escuchando risas y canciones, entre sueños seguía sintiendo alegría.

Lavamos los baños, desayunamos y me fui al taller de la profa anarca en el que coloreamos a Rini y pensamos el arte en femenino. Al salir me enteré del cierre de Autistici Inventati, sentí tristeza, pero al mismo tiempo esperanza al ver que parte de lo que ellas sembraron en Italia aquí germina.

Antes de partir, vi al compa de Tehuacán que podía darme pistas sobre mi fantasma. Me acerqué y le pregunté si lo había conocido, me contestó que sí, con tal sorpresa que parecía que el fantasma era yo.

El compa me contó sobre su lucha conjunta, sus viajes y sus ideales, la plática fue breve pero muy sentida, al final lo abracé con mucha emoción y salí del Teocentli rumbo a la ciudad monstruo.

Ese abrazo lo sentí tan familiar, como el espacio, los atuendos, las lenguas, las conversaciones, la comida y los gestos del Tejemedios. En ese abrazo sentí a mi fantasma y me sentí a mí mismo.


Título: Abracé a mi fantasma Año: 2026 Lugar: Tehuacán, Puebla


Boox

(Hacker audiovisual y académico crítico)