yo solo espero que quede alguien que cuente la verdad Que les digan que nos abandonaron, que la gente moría, la gente se suicidaba, que nos estaban matando para irse a la luna. Que vamos a la huelga general y no importa si se revientan todos los cristales de una nación, que nos rajamos las venas con las ventanas intactas también. Que pase lo que pase, una semana cogidos de las manos bajo carpa sosteniendo el diluvio es más de lo que nadie nos hubiera confiado. Que les digan cómo nosotros mismos votamos si marchábamos, cuando hongos y sin toallas, y no hubo ni media mano fuera del fuego. Que pasado el tercero, nuestros músculos son de acero impermeable y que la lluvia se pasa al turno de tardes como otra vecina del Rosa de Foc. Espero que sepan que no éramos cuatro mataos, que somos una vida. Somos una línea paralela en el plano dimensional porque nada más en esta humanidad existe fuera del capitalismo como lo hace esta quimera flotante. Que somos muchos, que resistimos; que no dormimos y sí reñimos a los demás insomniacos a partes iguales. Que se acaba la comida y no queda nadie sin comer. Que no había quien me sacara de casa y ahora no se me ocurren razones para volver. Que me muero de añoranza por personas de las que no sé el nombre. Que nunca veré la lluvia igual, ni del cielo ni de la ducha. Que me muero de ganas de pasar por mi barrio cuando quede bajo sueños y recordar cada milímetro de nuestro querido tinglao.
Plaça Catalunya, 08/10/2026
Lucia Palomo