21/03/2025

♪ Anduriña – Juan y Junior ♪

ˣ Sexo, comida ˣ

Llego a La Manga y me pongo a buscar la casa.

Por el camino, veo una fachada con un gran agujero que ha dejado a la vista el interior de una casa.

Aunque no lo he visto, sé que ha sido porque un coche se ha estampado contra ella.

El edificio está tambaleándose, apoyado sobre unas vigas de madera que no inspiran mucha confianza.

En un momento dado, parece que todo se va a venir abajo, pero Bill Nighy apoya un dedo sobre una de las vigas para que deje de moverse, y problema resuelto.

Al vernos pasar por delante, “una señora” que es su mujer nos acompaña hasta la casa, diciendo que hace mucho que nadie pasa por allí, y que habría que ir más a menudo.

Sigue hablando mientras abro la puerta de la valla del pequeño patio que tiene la casa, y el ruido hace que se despierten un cerdo (rosado y no muy grande) y un perro (medio chucho, medio perro de aguas) que dormían juntos en un pequeño charco de lodo que hay en una esquina, tras lo que se acercan muy felices a saludarnos.

Me tumbo en la hamaca de tela, y estos insisten en subirse a la cama. Tras un par de noes con al boca chica, se me tumban a un lado cada uno. Empiezo a acariciarles mientras se vuelven a quedar dormidos.

Cuando entro en la casa me doy cuenta de que no conozco a nadie de la fiesta, y me quedo en una esquina, apoyado contra la pared, cerca de una cola que se va formando para pedir algo en la barra.

Me quedo dormido de pie.

Al rato me despierta una chica preguntándome si estoy esperando para pedir, le digo que no y me voy al baño a ducharme.

Cuando entro veo que está toda la gente con la que he ido. Tres ya están terminando de ducharse, y nos van dando paso al resto.

Mientras, empezamos a oír unos gemidos, es una del grupo que se está masturbando, a la vez que se pinta las uñas.

Termino de secarme camino de mi cuarto, y empiezo a trabajar tumbado en la cama, con el portátil sobre la cabeza.

Estoy en el turno de noche, no hay nada de curro y el sueño me vence por momentos.

Me meto en una aplicación de ligue para matar el rato, y subo un timelapse de un paseo por todo Ribadesella.

Me quedo dormido y el golpe del ordenador al caer sobre mi cabeza me despierta al segundo.

Como veo que me voy a volver a quedar dormido, me levanto y voy hacia la cocina a picar algo, cruzándome a Mama Juli por el camino.

Abro el congelador y voy arramplando con lo que veo: Una lata de dos kilos de galletas danesas, un par de sándwiches helados (uno de gofre y otro de cookie), bombones de chocolate con nueces y tres plátanos muy maduros.

Cuando estoy terminando de masticar el último de los bombones, “la señora” me dice que seguro que nos encantan las tostadas que nos hagamos con el pan casero que nos ha traído.

Salgo de la casa y voy hacia el perro y el cerdo. Solo se despierta el primero para el paseo. El otro se queda durmiendo plácidamente debajo de un montón de mantas zamoranas.

Abro la puerta de la cancela y salimos al pueblo para darnos una vuelta.

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En una pantalla de fósforo verde aparece escrito:

> Sobel bi parga