05/03/2025
♪ Se fue – Laura Pausini ♪
Voy en el metro, sentado.
Me veo desde atrás, como desde fuera del vagón, mientras este va avanzando.
A mi lado tengo a un hombre calvo, también sentado.
Le voy contando que soy un agente secreto que viene del futuro.
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Tengo 10 o 12 años, y estoy en las canchas que tengo (hoy en día) debajo de casa.
Estoy botando una pelota de baloncesto, paseando entre una y otra cancha enjaulada.
Veo que una pelota se le escapa a un grupo que está jugando al otro lado de una de las rejas.
Lo cojo para devolvérselo, pero me veo muy torpe. Estoy seguro de que no les va a llegar, pero aun así le pego una patada.
No llega.
Tras el tercer intento tampoco.
Me pongo unas gafas de sol y me pongo a pasear haciéndome el chulito, como si no fuera conmigo la cosa.
Sigo andando con Turko, y empiezo a recoger las cacas. Una bolsa para una caquita enana, y luego otra bolsa para una buena plasta que hace al lado de la gente que trabaja en la obra que hay.
Veo a un predicador negro (vestido de riguroso negro), en un púlpito entre las 2 canchas, en el suelo de tierra. Está dando un discurso sobre por qué hay que hacer el bien, y no para de criticar a la iglesia (en general, no a una en particular), y se pone como ejemplo como persona racializada, y del colectivo.
No hay nadie más en el parque. No sé si está hablando para mí, que estoy a unos 20 metros paseando al perro, o hacia el infinito. Habla con mucho ímpetu, gesticulando y moviendo mucho la mano derecha como en puño.
La escena al mirarla sin sonido podría recordar a alguna escena de un videoclip.
Sigo andando y veo un barril de gasolina, sin la tapa de arriba. Se cae y queda tumbado al pasar Turko cerca de él. Veo que empieza a salirse la leche condensada que tiene dentro. Aparto a este para que no la beba, y seguimos andando.
Llego hasta en árbol grande, que da sombra en un trozo de césped en cuesta, en el que está tumbado mi hermano. Me tumbo cerca.
Empezamos a hablar del curro, mientras medio siesteamos y Turko olisquea cerca del árbol. Es un rato maravilloso.
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ˣ Violencia ˣ
Estoy viendo a John Connor de frente, tiene la cara de Edward Furlong hoy en día, aunque con 40 kilos menos, está bastante demacrado.
Habla como mirando a una cámara, no parece que me esté hablando a mí directamente.
Su cara hablando se va intercalando con escenas de él de pequeño, antes de que encerraran a Shara en el psiquiátrico. Le veo jugar a la pelota contra una pared, y hablando con otros niños.
John adulto empieza a decir que ya le da igual matar a 14 o a 40 personas, pues ya nada tiene sentido.
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me despierta el ruido de unas obras que tengo cerca de casa, y vuelvo a dormirme después de ver la hora
Estoy apuntando claves de lo que he soñado para acordarme luego cuando lo tenga que escribir. Es tarde. Tengo sueño. Vuelvo a dormir.
Veo a un adolescente con su hermana pequeña. Están debajo de un túnel blanco y helado, casi saliendo, y están luchando contra unos monstruos que recuerdan a los rankors.
Fuera es de noche y está nevando. Las luces de los bloques de edificios se ven vivas y brillantes.
Hay una especia de voz en off que habla del poder latente que tiene el chaval.
De pronto, uno de los bichos se carga a su hermana, y el chaval estalla en furia, y mata con su sable láser a las 2 criaturas, para después coger el cuerpo de su hermana muerta en brazos, y arrodillarse en el suelo mientras llora.
Me despierto y veo que es tarde. Tengo sueño. Intento recordar lo que he soñado para apuntarlo. Quiero seguir durmiendo, pero un ruido no me deja dormir en condiciones.
Veo a una niña acercarse a un par de tronos (con su reina y su rey). Lleva una jarra. La estampa tiene mucho de medieval.
La escena ilustra una conversación que la niña tiene con un adulto, al que le va contando que si alguien hubiera muerto por el veneno, ella hubiera sido la única culpable que hubieran encontrado, pues quedaría claro que es un tributo a los dioses.
Veo el despertador y es muy tarde. Empiezo a apuntar lo que he soñado para que no se me olvide luego, mientras pienso en lo mucho que molesta ese puto sonido que hay de fondo.
me vuelven a despertar las obras. Veo que todavía puedo dormir un rato más, me pongo los tapones y cierro los ojos.
Estoy en la cama, entre sueño y sueño. Despierto y duermo. Cansancio. Turko quiere algo. Es tarde. Quiero dormir. Tengo que apuntar. Estoy cansando.
Estoy buscando unos libros en una estantería de una tienda (los que me faltan de (h)amor), pero solo encuentro pequeños libros de muy mala calidad, parecen pulp.
Empiezo a contarle a alguien los sueños que he tenido, haciendo hincapié en uno en el que escribía poesía.
Haciendo esfuerzo, logro recordar una de ellas. Me dice que le recuerda a la poesía de “nombre de poeta”, y que las figuras que uso tienen lógica, pues hablan de “cosa de la que hablan”.
Le miro extrañado, y le digo que no tengo ni idea de cómo cojones puede ser, no leo poesía, y cualquier parecido con la realidad sería digno de estudio.
No reímos.