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    <title>Gato de ciudad</title>
    <link>https://blog.anartist.org/gato-de-ciudad/</link>
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    <pubDate>Sat, 08 Aug 2026 07:44:55 +0200</pubDate>
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      <title>Amistades inesperadas</title>
      <link>https://blog.anartist.org/gato-de-ciudad/amistades-inesperadas</link>
      <description>&lt;![CDATA[Recién mi compañera y yo nos mudamos de casa por algunos problemas con la persona que nos rentaba. Lo que no esperábamos que sucedería fue que haríamos amistad con una persona que en principio no parecía el tipo de persona con el que entablaríamos una amistad. Nuestra vecina del departamento de enfrente, una señora de 70 y algo de años, se volvió muy nuestra amiga, tanto porque compartíamos los mismos problemas con la casera, tanto porque al conversar nos dimos cuenta que teníamos valores similares.&#xA;&#xA;Cuando nuestra querida vecina llegó nos tocó la puerta desde el primer día y se presentó: &#34;Hola joven, soy LM y yo voy a ser su nueva vecina.&#34; Me sentí muy contrariado ante el gesto que tal vez una persona de mi edad no haría. A veces mientras menos sepa de les vecines mejor. Lo que descubrimos es que nuestra vecina siempre nos animaba a salir a tomar café al patio y platicar de todo tipo de temas, actualizarnos sobre lo que pasaba en la cuadra, darnos consejos de vida, todo mientras disfrutábamos de un café bien cargado. &#xA;&#xA;Una serie de problemas nos fueron enemistando con la casera: tanto la falta de mantenimiento que daba a las áreas comunes, que a veces se metía en cosas personales de las personas que habitábamos el edificio, y a veces en sus modos era muy grosera al responder. La señora LM tuvo un problema particularmente fuerte con ella cuando a nuestra vecina se le &#34;perdieron&#34; unas joyas que tenía. LM culpaba a la casera, y la casera se deslindaba de la situación. Mi compañera y yo sospechábamos que uno de los trabajadores que la casera metía al edificio para hacer reparaciones comunes había sido el culpable, pero tampoco teníamos evidencias suficientes para presentar nuestro caso. &#xA;&#xA;Finalmente la situación llegó a un punto de no retorno: La casera le solicitó a LM que se retirara del edificio y le dio un plazo de dos meses para encontrar otro lugar en donde rentar. En este punto de la situación fue cuando nuestra vecina y nosotres nos volvimos más cercanos: tanto para criticar a la casera como para apoyar a LM a encontrar un nuevo hogar. Al ser ella una persona mayor había cosas que no le eran tan sencillas: por ejemplo, al no utilizar internet encontrar un lugar rápido le era difícil. Algo que siempre he admirado de LM es su capacidad de relacionarse con otras personas. Esta habilidad a veces me parece una que las personas de su generación, o muchas de ellas, ya traen instalado por cómo fueron socializadas. Aunque anhelo esa habilidad, me cuesta trabajo a mí hablar con personas desconocidas en la calle o hacer amistades si no están parcialmente mediadas por tecnologías de comunicación.&#xA;&#xA;Nuestra querida vecina encontró un nuevo lugar a donde rentar, y derivado del conflicto entre la casera y ella y otros problemas que fueron surgiendo es que nosotres también decidimos mudarnos a otro espacio. Ha pasado año y medio de la mudanza. Muy para nuestra fortuna guardamos el teléfono fijo de nuestra vecina y ocasionalmente le marcamos para ver cómo está. Ella vive una situación que no es ajena a muchas personas mayores de nuestra ciudad: algo de abandono social, desvalorización de la persona mayor, y etc. Cada vez que le marcamos se nota la emoción en su voz, nos habla de su vida, de lo que ha pasado, de sus opiniones sobre lo que pasa en el país, y algunas veces se olvida que hay un interlocutor detrás de su teléfno y puede continuar hablando por varios minutos en un monólogo que a nosotres personalmente no nos cansa. &#xA;&#xA;La semana pasada una de nuestras conversaciones por teléfono derivó en una invitación que le hicimos a nuestra vecina para salir a comer. Nos encontramos en un mercado cercano a la zona y por fin pudimos vernos en persona después de año y medio. El encuentro fue tan gozoso y me hizo valorar de nuevo los encuentros presenciales, escuchar la voz de la persona en directo, los gestos, sus movimientos, los quiebres en la voz, incluso un ligero toque de hombros que puede cambiar nuestra emocionalidad en un instante. La cuestión con nuestra querida vecina es que al no tener ella teléfono móvil, nos vemos orillados a hacerle una llamada telefónica y a coordinar encuentros presenciales. &#xA;&#xA;Nunca esperamos hacernos amix de una persona de 70 años, pero las circunstancias nos acercaron de esa manera. Cada dos semanas aproximadamente le marcamos a nuestra ex-vecina para ver cómo está de salud, que ha pasado en su vida, que pasa con su familia. Gracias a ella he practicado un poco más mis habilidades sociales y he tratado de hacer conversaciones más casuales en diferentes espacios. No sé, tal vez vuelva a darse una amistad inesperada, una amistad que no esté curada por algoritmos que nos acercan por intereses comunes y ubicaciones compartidas, sino por el azar de la vida misma.&#xA;&#xA;Contacto:&#xA;@gatodecuidad@bonito.cafe]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Recién mi compañera y yo nos mudamos de casa por algunos problemas con la persona que nos rentaba. Lo que no esperábamos que sucedería fue que haríamos amistad con una persona que en principio no parecía el tipo de persona con el que entablaríamos una amistad. Nuestra vecina del departamento de enfrente, una señora de 70 y algo de años, se volvió muy nuestra amiga, tanto porque compartíamos los mismos problemas con la casera, tanto porque al conversar nos dimos cuenta que teníamos valores similares.</p>

<p>Cuando nuestra querida vecina llegó nos tocó la puerta desde el primer día y se presentó: “Hola joven, soy LM y yo voy a ser su nueva vecina.” Me sentí muy contrariado ante el gesto que tal vez una persona de mi edad no haría. A veces mientras menos sepa de les vecines mejor. Lo que descubrimos es que nuestra vecina siempre nos animaba a salir a tomar café al patio y platicar de todo tipo de temas, actualizarnos sobre lo que pasaba en la cuadra, darnos consejos de vida, todo mientras disfrutábamos de un café bien cargado.</p>

<p>Una serie de problemas nos fueron enemistando con la casera: tanto la falta de mantenimiento que daba a las áreas comunes, que a veces se metía en cosas personales de las personas que habitábamos el edificio, y a veces en sus modos era muy grosera al responder. La señora LM tuvo un problema particularmente fuerte con ella cuando a nuestra vecina se le “perdieron” unas joyas que tenía. LM culpaba a la casera, y la casera se deslindaba de la situación. Mi compañera y yo sospechábamos que uno de los trabajadores que la casera metía al edificio para hacer reparaciones comunes había sido el culpable, pero tampoco teníamos evidencias suficientes para presentar nuestro caso.</p>

<p>Finalmente la situación llegó a un punto de no retorno: La casera le solicitó a LM que se retirara del edificio y le dio un plazo de dos meses para encontrar otro lugar en donde rentar. En este punto de la situación fue cuando nuestra vecina y nosotres nos volvimos más cercanos: tanto para criticar a la casera como para apoyar a LM a encontrar un nuevo hogar. Al ser ella una persona mayor había cosas que no le eran tan sencillas: por ejemplo, al no utilizar internet encontrar un lugar rápido le era difícil. Algo que siempre he admirado de LM es su capacidad de relacionarse con otras personas. Esta habilidad a veces me parece una que las personas de su generación, o muchas de ellas, ya traen instalado por cómo fueron socializadas. Aunque anhelo esa habilidad, me cuesta trabajo a mí hablar con personas desconocidas en la calle o hacer amistades si no están parcialmente mediadas por tecnologías de comunicación.</p>

<p>Nuestra querida vecina encontró un nuevo lugar a donde rentar, y derivado del conflicto entre la casera y ella y otros problemas que fueron surgiendo es que nosotres también decidimos mudarnos a otro espacio. Ha pasado año y medio de la mudanza. Muy para nuestra fortuna guardamos el teléfono fijo de nuestra vecina y ocasionalmente le marcamos para ver cómo está. Ella vive una situación que no es ajena a muchas personas mayores de nuestra ciudad: algo de abandono social, desvalorización de la persona mayor, y etc. Cada vez que le marcamos se nota la emoción en su voz, nos habla de su vida, de lo que ha pasado, de sus opiniones sobre lo que pasa en el país, y algunas veces se olvida que hay un interlocutor detrás de su teléfno y puede continuar hablando por varios minutos en un monólogo que a nosotres personalmente no nos cansa.</p>

<p>La semana pasada una de nuestras conversaciones por teléfono derivó en una invitación que le hicimos a nuestra vecina para salir a comer. Nos encontramos en un mercado cercano a la zona y por fin pudimos vernos en persona después de año y medio. El encuentro fue tan gozoso y me hizo valorar de nuevo los encuentros presenciales, escuchar la voz de la persona en directo, los gestos, sus movimientos, los quiebres en la voz, incluso un ligero toque de hombros que puede cambiar nuestra emocionalidad en un instante. La cuestión con nuestra querida vecina es que al no tener ella teléfono móvil, nos vemos orillados a hacerle una llamada telefónica y a coordinar encuentros presenciales.</p>

<p>Nunca esperamos hacernos amix de una persona de 70 años, pero las circunstancias nos acercaron de esa manera. Cada dos semanas aproximadamente le marcamos a nuestra ex-vecina para ver cómo está de salud, que ha pasado en su vida, que pasa con su familia. Gracias a ella he practicado un poco más mis habilidades sociales y he tratado de hacer conversaciones más casuales en diferentes espacios. No sé, tal vez vuelva a darse una amistad inesperada, una amistad que no esté curada por algoritmos que nos acercan por intereses comunes y ubicaciones compartidas, sino por el azar de la vida misma.</p>

<p>Contacto:
<a href="https://blog.anartist.org/@/gatodecuidad@bonito.cafe" class="u-url mention" rel="nofollow">@<span>gatodecuidad@bonito.cafe</span></a></p>
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      <guid>https://blog.anartist.org/gato-de-ciudad/amistades-inesperadas</guid>
      <pubDate>Fri, 07 Aug 2026 19:49:20 +0200</pubDate>
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