Para Leo

Hola Leo: Ya sé que no sabes quien soy, pero necesitamos que transmitas el mensaje.

Aquí, en las estaciones periféricas, el tiempo va más despacio, o al menos, eso creemos. Nuestras eternidades pueden ser segundos en tu planeta.

Aquí, donde acaba la heliosfera, donde el cinturón de Kuiper se pliega, antes de llegar a la nube de Oort, la hemos encontrado. Encontramos aquello que vinimos a buscar. Después de tantas eternidades, por fin la vemos. Y ahí esta, sonriendo mientras nos mira. Sabiéndose inalcanzable.

Y nos habla. Sin código, sin canales, en el lenguaje del alma. Mensajes directos al corazón y a la razón. Y claro que sabemos que es ella. Sólo la esperanza puede transmitir de esa manera.

Por eso necesitamos que lo digas en las asambleas, que corra la voz, barrio a barrio, pueblo a pueblo. Que cada agrupación conozca y replique. Que toda alma libre del planeta sepa lo que nos dijo la esperanza, a las que fuimos a buscarla, a los confines del sistema solar.

¿Y qué nos dijo? Pues que no hacía falta. Que ella está aunque no la quieras ver. Que sus caricias y poemas están en tus adentros. Ella está, pero necesita que tus sensores quieran notar su vibración. Ella no riega el jardín pero enseña las flores. Ella no levanta puentes pero muestra el camino. Por eso humanes, aunque parezca que todo está perdido, aunque el mañana parezca el último de los días.

Mirad, mirad en los corazones, que allí ha estado siempre y seguirá estando mientras las personas sigan creyendo en la justicia, la paz y la libertad.

Leo, ya sé que la responsabilidad que te encomendamos es muy grande, pero confiamos en que puedas transmitir la esperanza.

Lucas Sánchez

desde el punto de observación más lejano del sistema solar