Hola Daniel,

No sé ni por donde empezar. Por el principio, supongo que estarás pensando. No siempre la estructura lineal responde a todas las cuestiones de la manera más adecuada. Directo al grano, sin rodeos. Aunque algunes dirán que falta contexto. Contexto, que palabra tan de moda. Pero bueno, ya llevo medio folio y aún no sabes lo que pasa. Pues que se ha roto, y lo que es peor, no sabemos como arreglarla.

Si es tan importante ¿Por qué dejasteis que se pudiera romper? Te preguntarás. Pues mira, no lo sé. Ese es el tipo de pregunta que le haríamos a la máquina que se ha roto. Mientras funcionaba íbamos dejando de lado todas esas cuestiones. Fluíamos sin parar en los pequeños dramas del día a día. La máquina se encargaba de facilitarnos la vida, nos resumía, nos esquematizaba, nos daba formato. Poco a poco, sin darnos cuenta, nuestra vida sin la máquina era cada vez más inconcebible.

¡Mirad el libro de instrucciones! Nos dirás. No sabes que esas instrucciones las introdujimos en la propia máquina. Para que ella sola se fuera arreglando. Pero ahora, sin máquina, sin instrucciones, todo parece más difícil.

Y aquí me tienes, con un bolígrafo en la mano haciendo garabatos de nuevo sobre un papel. No sin dificultad intento explicar mis pensamientos. Para pedirte, siempre que esté en tu mano, que nunca dejes de ejercitar tus habilidades cerebrales. Que la memoria, el análisis, la síntesis y la redacción nunca se lo cedas completamente a una máquina.

Espero no haberte aburrido con mi falta de habilidad, supongo que la máquina podría hacerlo mejor. Me he propuesto no volver a usarla aunque podamos arreglarla.

Lucas Sánchez

desde alguna dimensión cuántica no tan lejana.